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Saturday, January 24, 2009

Alejandro Magno

Alejandro Magno, o Alejandro El Grande, fue rey de Macedonia desde 336 hasta su muerte en 323 a. C., y está considerado como uno de los líderes militares más importantes de la Historia, por su conquista del Imperio Persa.

Alejandro Magno unificó las ciudades-estado de la antigua Grecia que estuvieron bajo el dominio de su padre, Filipo II de Macedonia, sofocando la rebelión de los griegos del sur tras la muerte de éste. Luego se lanzó a la conquista del Imperio Persa, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, expandiendo las fronteras de Macedonia hasta la región del Punjab en la India.

Alejandro Magno nació en Pella, Macedonia (norte de Grecia), en 356 antes de Cristo. Su padre fue el rey Macedonio Filipo II y su madre Olimpia, princesa de la casa real de Epiro. Alejandro era de buena presencia, cutis blanco, nariz recta, ojos claros, cabellos rubio ondulado. Tenia el hábito de inclinar la cabeza ligeramente hacia su hombro derecho.

La educación de Alejandro de Macedonia fue muy estricta y austera. Su primer maestro, lo sometía a ejercicios corporales muy exigentes. A los trece años, el gran filósofo Aristóteles le enseñó la política, la elocuencia y la historia natural. Sin embargo, cuando creció, Alejandro adquirió el vicio común de la mayoría de los macedonios, la bebida.

En 340 a. C., Alejandro fue nombrado regente por su padre, asociandolo así a las tareas del gobierno. En el 338 a. C. dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. A pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada.

Un nuevo matrimonio de su padre, que podría llegar a poner en peligro su derecho al trono le alejó de su padre. Es famosa la anécdota de cómo el nuevo suegro de Filipo rogó por que el matrimonio diera un heredero legítimo al rey, en alusión a que la madre de Alejandro era una princesa de Epiro y no macedonia. Alejandro se enfureció y le echó encima el contenido de su copa, espetándole: "Y yo ¿Qué soy? ¿Un bastardo?" Cuando Filipo, borracho, se acercó a poner orden, Alejandro se burló diciendo "Quiere cruzar Asia, pero ni siquiera es capaz de pasar de un lecho a otro sin caerse."

En 336 a. C., Alejandro Magno subió al poder como Alejandro III a los veinte años después de la muerte de su padre Filipo II, asesinado por Pausanias, un capitán de su guardia, como parte de una conspiración que es generalmente atribuida a una historia amorosa de Filipo. La muerte del gran Filipo supuso que toda la Grecia sometida por él se alzase en armas contra Alejandro ante la aparente debilidad de la monarquía macedonia. No obstante, Alejandro III demostró rápidamente su destreza militar atravesando la Tesalia para someterla nuevamente, y acto seguido venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y obligando a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que lo situaba como gobernante de toda Grecia.

Alejandro llevó a cabo el plan de su padre para liberar a los más de 10.000 griegos que estaban bajo dominio persa e incorporarlos a su reino. Invadió el Asia Menor y venció a los persas en la Batalla del Gránico, a orillas del riachuelo Gránico, donde los sátrapas le hicieron frente con un ejército de 40.000 hombres comandado por Memnón de Rodas. En este combate, Alejandro estuvo cerca de la muerte, pues un persa trató de asesinarlo por la espalda, pero salvó la vida, gracias a Clito, su fiel amigo, que de un sablazo derribó al agresor.

En el año 333 a. C., Alejandro Magno derrota al rey persa Dario III en la Batalla de Issos, pequeña llanura situada entre las montañas y el mar cerca de Siria, en la cual, el rey Darío huyó amparado en la oscuridad de la noche dejando en el campo de batalla sus armas y su manto púrpura. El rey tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas. Sin embargo, la familia de Darío III fue capturada en el interior de una lujosa tienda. Alejandro trató a todos con gran cortesía y les manifestó que no tenía ninguna cuestión personal contra Darío, sino que luchaba contra él para conquistar Asia.

Alejandro conquistó fácilmente Fenicia, pero para conquistar la isla de Tiro, debió mantener un largo asedio, de enero a agosto de 332 a. C., conocido como el Sitio de Tiro. Conquistada Tiro, Alejandro se dirigió a Egipto, en donde se hizo proclamar "Hijo de Amón", título reservado sólo para los faraones. Allí fue bien recibido por los egipcios, quienes le apoyaban por su lucha contra los persas.

Darío con un ejército más numeroso decidió hacer frente a Alejandro una vez más en Gaugamela a orillas del Tigris, pero apenas logró salvar su vida, ya que pese a la superioridad numérica se vio derrotado por el genio militar del joven rey macedonio. En ambas ocasiones, el Gran Rey persa escapó huyendo. Darío fue traicionado por sus nobles y asesinado. Alejandro habría de honrar a su otrora rival y enemigo y perseguir a sus asesinos.

Alejandro, adoptando la costumbre persa de la proskynesis, pretendió ser adorado como un dios. En un banquete, su amigo Clito, cansado de tantas lisonjas y de oír cómo Alejandro se proclamaba mejor que su padre Filipo, le dijo indignado: "Toda la gloria que posees es gracias a tu padre"; incorporándose volvió a gritarle: "Sin mí, hubieras perecido en el Gránico."

Alejandro, que estaba ebrio, buscó su espada, pero uno de los guardias la ocultó. Clito fue sacado del lugar por varios amigos, pero regresó por otra puerta, y mirando fijamente al conquistador, repitió un verso de Eurípides: "Qué perversa costumbre han introducido los griegos." Alejandro arrebató una lanza a uno de los guardias y mató a Clito, que se desplomó en medio del estupor de los presentes.

Alejandro invadió la Sogdiana y la Bactriana tras muchas pericias y conquistas. Se casó con la princesa persa Roxana, y luego llevó su ejército a atravesar el Hindu Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en el río Hidaspes. Para conquistar la India, Alejandro invadió el territorio con sus fuerzas, cruzó el rio Indo, y derrotó al poderoso rey Poros, quien contaba con un ejército de elefantes para el combate. Prosiguió la marcha con intenciones de llegar al rio Ganges, pero sus hombres, diezmados por fiebre amarilla y malaria, se reusaron a avanzar. Alejandro accedió y emprendió el regreso. La mitad de su ejército inició un penoso viaje por tierra a lo largo del litoral, mientras que el resto lo hizo por mar.

Debilitado por los padecimientos, Alejandro entró en Susa en Febrero del año 324 a. C.. Terminadas las guerras, inició la organización de su imperio, basando su política en la unión de la sociedad greco-persa. A sus 32 años, su imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este hasta Egipto por el Oeste, donde fundó la famosa ciudad de Alejandría.

Alejandro se dirigió a Babilonia y, cuando tenía en proyecto nuevas conquistas, se enfermo repentinamente, víctima de sus excesos, y falleció al cabo de doce días a los 33 años de edad en 323 a. C.