Filipo II de Macedonia

Monday, January 26, 2009

Filipo II fue rey de Macedonia desde 355 a. C. hasta su muerte en 336 a. C. Fue el padre de Alejandro Magno, y sus victorias allanaron el camino de grandes hazañas recorrido por su hijo.

Filipo II nació en Pella, Macedonia, en el año 382 antes de Cristo. Su padre fue Amintas III. Filipo permaneció como rehén durante tres años en Tebas, la cual era en ese entonces la ciudad hegemónica de Grecia. Recibió educación militar y diplomática del General y político tebano Epaminondas y vivió con Pamenes de Tebas.

Filipo volvió a Macedonia en el 364 a. C., participando en asuntos de gobierno. La muerte de sus hermanos mayores, los reyes Alejandro II y Pérdicas III, le permitieron convertirse en regente de su sobrino Amintas IV, hijo de Pérdicas III. De este modo, el joven Filipo, de 22 años, se convirtió en el gobernante de facto.

Filipo II estudió de cerca los ejércitos griegos y su política tras sus tres años de estancia en Tebas. Se dio cuenta de que la nueva táctica de la ruptura que se enseñaba a los soldados, basada íntegramente en la falange, podía mejorarse mucho. En el campo político se dio cuenta de que Tebas ya no era la ciudad fuerte ante Atenas, que se debilitaba y dejaría de dominar. La idea de Filipo era llegar a la unidad política de todos los pueblos griegos bajo su mando.

Filipo reorganizó el ejército de Macedonia, que hasta entonces se basaba en la caballería, integrada a su vez por la nobleza. Aumentó el número de infantes, se preocupó por su equipamiento y les dotó de un arma nueva, la sarissa, lanza de 6 metros de largo. Reformó la falange, que pasó a tener por 16 filas de soldados, las 5 primeras filas bajaban la sarissa para entrar en combate. Los flancos estaban protegidos por la caballería.

La capacidad militar de Filipo II pronto lo llevó a lograr grandes éxitos. Inmediatamente asentó el poder de la monarquía macedonia tanto dentro como fuera de sus fronteras. En el interior, acabó con los pretendientes que lo veían como un usurpador, dominando a los príncipes de las regiones altas. En 357 a. C. Filipo tomó la colonia ateniense de Anfípolis, que controlaba las minas de oro del monte Pangeo, reteniéndola a pesar de las promesas de devolvérsela a los atenienses. Ese mismo año, se casó con la princesa Olimpia de Epiro, hija del rey de Molosia.

En 355 a. C., tras derrotar a una nueva coalición de tracios, ilirios y peonios, apoyada por Atenas, Filipo se sintió lo suficientemente fuerte como para postergar a su sobrino y se proclamó rey de Macedonia, con el nombre de Filipo II.

No pudiendo penetrar en la Grecia central, al estar bloqueadas las Termópilas por los focidios de Failo, apoyados por atenienses y espartanos, Filipo II reorganizó Tesalia bajo su hegemonía y se retiró hacia Epiro primero, y hacia el noreste después, extendiendo su área de influencia y sometiendo las ciudades costeras griegas del Mar Negro.

Finalmente Filipo penetró en la Grecia central en 346 a. C., derrotando a los focidios en la batalla de la llanura de Crocus. Esta batalla le convirtió en el gobernador (tagus) de Tesalia, en dónde reclamó también el control de Magnesia, que tenía el importante puerto del Golfo de Pagasae.

En el año 338 a. C., Filipo nuevamente penetró en Grecia central y derrotó a a los tebanos y atenienses en la Batalla de Queronea. Después de esta gran victoria, Filipo demostró sabiduría política al no humillar a los vencidos. El macedonio instauró su hegemonía sobre Grecia, constituyendo la Liga de Corinto en 337 a. C., que incluía a todos los estados griegos, a excepción de Esparta. La Liga garantizaba la paz general, la autonomía interna de cada miembro, salvo para reprimir revoluciones, y una alianza perpetua bajo el mando de Filipo.

Filipo II se divorció de Olimpia en 337 a. C. para volverse a casar con una noble macedonia, Eurídice, sobrina del general Átalo. Para aplacar el descontento de los nobles de Molosia, de donde era Olimpia, tramó en 336 a. C. un matrimonio de conveniencia entre su propia hija Cleopatra y un hermano de Olimpia, Alejandro de Epiro, que era rey vasallo en Molosia. Cuando Filipo ingresó al recinto donde se realizaba el agasajo, un joven macedonio se le abalanzó y lo hirió mortalmente en el costado.

El asesino se llamaba Pausanias quien era uno de sus siete guardaespaldas. Inmediatamente intentó escapar y alcanzar a sus compañeros en la conspiración, que le esperaban con caballos en la entrada de Egas. Sin embargo, fue perseguido por tres guardaespaldas de Filipo y murió a sus manos.