Los Hititas

Wednesday, January 7, 2009

Los hititas fueron un pueblo de origen indoeuropeo que migraron desde el norte. Después de haber destruido Babilonia, se retiraron para instalarse en la región central de la península de Anatolia entre los siglos XVIII y XII a. C., estableciendo la ciudad de Hattusa como capital. Hablaban una lengua propia indoeuropea, usando jeroglíficos propios. Aglutinó a numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas y llegó a crear un influyente Imperio gracias a su superioridad militar y a su gran habilidad diplomática. Perfeccionaron el carro de combate ligero, empleándolo con gran éxito, y se les atribuye una de las primeras utilizaciones del hierro en Oriente Medio.

El imperio hitita abarcó desde el siglo XVIII hasta el XII antes de Cristo, pasando por etapas de gran poder y de relativa decadencia. La historia del reino hitita se divide en tres grandes periodos: el Reino Antiguo, de 1650 a 1500 a. C., o primera expansión; el Reino Medio, de 1500 a 1430 a. C., o etapa de relativa decadencia; y el Reino Nuevo, donde alcanza su mayor poderío.

Los hititas viven su primera gran expansión con el reino de Hattusil I, llegando a saquear en el siglo XVI a. C. Babilonia bajo Mursil I. Sin embargo, tras Mursil I hubo una serie de reyes poco documentados hasta que Telepinu intenta restaurar la gloria del imperio mediante la codificación de algunas leyes básicas. Sin embargo, tras Telepinu, el reino hitita, ahora en etapa media, cae de nuevo en manos de las intrigas dinásticas, sucediéndose, durante casi un siglo, reyes de los que se sabe muy poco.

Al restaurar parte de la gloria del reino antiguo, Tudhalia I sentó las bases del reino nuevo. Su nieto Tudhalia II logró consolidar el poder hitita en Asia Menor, permitiendo a Shubiluliuma I realizar grandes conquistas y convertir a Mitani en vasallo. Estas grandes conquistas, sin embargo, enfrentaron durante el reinado de Muwatallis II a los hititas con los egipcios durante el reinado de Ramsés II en la Batalla de Kadesh, enfrentamiento del que los hititas salieron mejor parados, pero que permitió a Asiria recuperar su poder. Shubiluliuma II se vio sorprendido por los ataques de los pueblos del mar, que no supo repeler, y que, junto a nuevas invasiones de los bárbaros kaska, hicieron desaparecer al imperio hitita de la historia.

La religión hitita llegó a ser conocida como «la religión de los mil dioses». Contaba con numerosas divinidades propias y otras importadas de otras culturas, muy especialmente, de la cultura hurrita, entre las cuales destacaba Teshub, el dios del trueno y la lluvia, cuyo emblema era un hacha (algo semejante, aunque puede ser casual, se observa en la civilización minoica, con su labrix), y Arinna, la diosa del sol. Otros dioses importantes eran Aserdus, diosa de la fertilidad, su marido Elkunirsa, creador del universo, y Sausga.