Historia de Roma

Wednesday, March 25, 2009

La antigua Roma fue una civilización que se expandió de una pequeña comunidad agrícola fundada en la península itálica alrededor del siglo X antes de Cristo y que se transformó en una ciudad estado independiente. Roma empezó con una monarquía que duró hasta el año 509 a. C. aproximadamente. La República Romana nace con el derrocamiento del último rey de orígen etrusco, Tarquino el Soberbio. Esta república permaneció en el tiempo por casi 500 años. Con Octavio Augusto, el primer emperador, nace el Imperio Romano en el año 31 a. C., el cual llegó a ser el imperio más poderoso en el mundo antiguo. La civilización romana dejó huellas indelebles en nuestra cultura, y junto con Grecia, forman los cimientos de la civilización occidental.

La historia de Roma, que cubre un periodo de casi mil años de grandes acontecimientos políticos, militares, y culturales, comienza con dos tribus indoeuropeas: los Latinos y los Sabinos. Los Latinos penetraron en la península itálica alrededor del año 1.000 a. C. y se establecieron en el Lacio, llanura limitada por el río Tíber, los Apeninos, el monte Albano y el mar Tirreno. El lugar estaba rodeado de colinas bajas. Sobre una de estas colinas, conocida como monte Palatino, a orillas del río Tíber, los Latinos fundaron un poblado alrededor del siglo IX a. C. En otra colina, no lejos de allí, los Sabinos también construyeron otra aldea. Después de algunas disputas territoriales, estas dos tribus arias finalmente hicieron la paz y crearon lasos sociales a través de matrimonios intertribales.

En el siglo VIII a. C., los Etruscos, pueblo procedente del Asia Menor, se asentaron al norte, en Etruria. Alrededor del siglo VII a. C., los Etruscos establecieron el control politico de la región. Pero entre los años 509 y 507 a. C., los Latinos y Sabinos, ya amalgamados étnicamente, derrocaron al último rey etrusco, Tarquino el Soberbio (Tarquinus Superbus) después de una revolución y en su reemplazo establecieron la República Romana. Después de abolir la monarquía el senado decidió que Roma debía ser gobernada por dos cónsules. Estos durarían solo un año en sus funciones. Los dos primeros cónsules de la república fueron Bruto y Tarquino Colatino.

Los cónsules debían trabajar conjuntamente con el senado. Los otros magistrados de la República Romana incluía a los censores, pretores, ediles, y cuestores. Los cónsules ejercían la mayor autoridad, ya que presidían el senado, comandaban los ejércitos, convocaban a las asambleas populares, etc.

Con el tiempo los romanos, al ver amenazada su existencia ante ataques de otros pueblos, conquistaron lentamente toda la península itálica y regiones del mar Mediterráneo. Vencieron a los Etruscos, a los Samnitas, Umbrios, Galos, y sobre todo a los Cartagineses en las famosas Guerras Púnicas. Pero también hubo conflictos internos como la lucha de clases entre Patricios y Plebeyos. Con el tiempo estos últimos fueron ganando derechos hasta igualarse con los primeros. Luego le siguió la Guerra Social entre los años 91 y 88 a. C., un conflictó que estalló ante la demanda de ciudadanía romana por parte de los ciudadanos de las ciudades itálicas aliada de Roma.

A mediados del siglo I a. C., tres hombres hicieron un pacto secreto y formaron el Primer Triumvirato, el gobierno de tres cónsules, Julio César, Pompeyo y Crasso. Después de que Julio César conquistó la Galia Trasalpina, Francia, estalló una guerra civil entre éste y Pompeyo quien lideraba las fuerzas fieles al Senado. Julio César salió victorioso en esta guerra civil y se proclamó dictador de por vida. Sin embargo, en el año 44 a. C., Julio César fue asesinado por un grupo de senadores que se oponían a que éste asumiera poderes absolutos.

Luego de este magnicidio, surgió otro triumvirato formado por Octavio (sobrino e hijo adoptivo de Julio César), Marco Antonio y Lépido. Sin embargo esta alianza terminó en una lucha sin cuartel por el poder entre Octavio y sus ex-aliados, Marco Antonio y Lepido, quienes habían ayudado a Octavio a derrotar a Bruto y Casio Longino, dos de los asesinos de Julio César. Lépido huyó al exilio, y Marco Antonio fue derrotado, despues de aliarse con Cleopatra la reina de Egipto, por las fuerzas de Octavio en la batalla naval de Accio la cual tuvo lugar en el año 31 a. C.

Una vez que sus enemigos fueron derrotados, Octavio asumió el poder absoluto con el título de Augusto (Sagrado) y Emperator Perpetuo. Nombró a Tiberio como su sucesor, estableciendo la dinastía Julia-Claudia. Con Augusto, el primer emperador, termina la República Romana y comienza el Imperio Romano. La dinastía que estableció Augusto, la Julia-Claudia, duró hasta la muerte de Nerón en el año 68 después de Cristo. La expansión territorial de lo que ahora era el Imperio Romanó continuó y el estado romano permaneció seguro, a pesar de los emperadores considerados depravados y corruptos como Calígula y Nerón.

A la dinastía Julia-Claudia le sucedió la dinastía Flavia con los emperadores Vespasiano, Tito, y Domiciano. Durante el período conocido como el de los Cinco Emperadores Buenos (Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, y Marco Aurelio) el Imperio Romano alcanzó su máximo esplendor en lo territorial, económico y cultural. El estado romano estaba seguro interna y externamente, mientras el Imperio prosperaba durante la Paz Romana. Después de la Paz Romana, entre los años 193 y 225 gobernó la dinastía Severa, inagurada por Séptimo Severo, cuyo sucesores fueron emperadores incompetentes, como Elagabalo.


La dinastía Severa desembocó en una gran crisis conocida como la Crisis del Siglo III, la cual se caracterisa por el caos; en medio de revueltas y conflictos internos, se sucedían emperadores ambiciosos y corruptos elegidos por la Guardia Pretoriana y que no duraban mucho ya que eran asesinados, al mismo tiempo que las fronteras del imperio eran atacadas por tribus bárabaras. Esta crisis fue superada en parte por el emperador Diocleciano, quien estableció una tetrarquía en el año 293 d. C., gobierno de cuatro emperadores: Diocleciano, Maximiano, Galerio, y Constantino Cloro.

Sin Embargo las luchas por el poder continuaron y Roma comenzó un lento declive que terminaría en el colapso del imperio en el siglo V d. C. En el año 330 d. C., bajo el reinado del emperador Constantino, el Imperio Romano fue dividido en dos, Imperio Romano Occidental y el Imperio Romano de Oriente; se estableció a Bizancio como la capital del Imperio Romano de Oriente, la cual fue re-bautizada Constantinopla.

A fines del siglo IV y principio del siglo V, las áreas fronterizas del imperio se vió invadida por tribus germánicas como las de los Visigodos, Alanos, y Francos. En el año 410, los Visigodos al mando de Alarico saquearon Roma. En el año 450, hubo otra gran invasión, la de los Hunos al mando de Atila. Sin embargo este fue vencido en la Batalla de los Campos Catalaunicos en 451 d. C. por las fuerzas romanas al mando del General romano Aecio, quien se había aliado con los Visigodos y Francos. En 455 Roma fue nuevamente saqueada, esta vez por los Vándalos. Finalmente, en el año 476, el jefe de la tribu de los Hérulos, Odoacro destituyó al último emperador romano Rómulo Augustulo.