Augusto (Octavio)

Thursday, April 23, 2009

César Augusto fue el primer emperador del Imperio Romano, al cual el gobernó solo, entre los años 27 aC hasta su muerte en el año 14 de la era Cristiana. Augusto nació en Roma en el año 63 aC. Se le dió el nombre de Cayo Octavio, con el cual fue conocido hasta que se convirtió en emperador. Por línea materna, Octavio fue sobrino-nieto de Julio César, ya que su madre Atia era sobrina del gran estadista y militar. Su padre, quien también se llamaba Cayo Octavio, fue gobernador de Macedonia.

Cuando Octavio tenía cuatro años su padre murió, y como su madre se volvió a casar, con Lucio Marcio Philipo, el gobernador de Siria, fue criado por su abuela, la hermana de Julio César, Julia Cesaria. Octavio era de pequeña talla, pero era inteligente y se convirtió en un hábil político. Cuando Julio César fue asesinado en el año 44 aC, Octavio se encontraba en Iliria estudiando griego. Al recibir la noticia de la muerte de su tío abuelo, cruzó el mar Adriático y se dirigió a Roma. Cuando arrivó a esta ciudad se enteró que César lo había hecho su heredero, adoptándolo en la gens Julia.

Después del asesinato de César los conjurados, Bruto y Casio Longino huyeron a sus provincias en medio del descontento y desorden general. El cónsul Marco Antonio quiso establecerse en el poder intentando controlar la situación y ganandose la simpatía de la gente dando un discurso. Sin embargo el Senado se opuso a las aspiraciones de Marco Antonio y, debido a la prédica del gran orador Cicerón, encomendó a Octavio el mando del ejército que debía partir para Módena donde se hallaba su rival. La lucha terminó con la derrota de Marco Antonio, pero el Senado, que quería entregar el gobierno a los pompeyanos, quito el mando a Octavio. Sin embargo Octavio, irritado, penetró en Roma con su ejército, gratificó a sus legionarios con dinero del tesoro público y se hizo elegir cónsul. Mientras tanto Antonio se había aliado con Lépido. Como las fuerzas contrincantes eran pareja, Octavio decidió acceptar gobernar junto con sus rivales políticos, formando de este modo el Segundo Triunvirato.

Los triunviros fueron nombrados, con el apoyo popular, para organizar la República con poderes dictatoriales por cinco años. Con enérgicos procedimientos, Octavio, Marco Antonio y Lépido dominaron a toda Italia, sofocando toda rebelión en contra del nuevo gobierno. Luego los triunviros marcharon hacia Grecia donde Bruto y Casio, los asesinos de César, habían tomado posiciones en Tracia al frente de un poderoso ejército. En el año 42 aC, Octavio y Marco Antonio los vencieron totalmente en la Batalla de Filipos. Luego de la derrota, Bruto y Casio Longino se suicidaron.

Los vencedores se repartieron el mundo romano: Octavio quedó al mando de Italia, las Galias y Hispania; Marco Antonio al frente de las legiones establecidas en Grecia y Asia; Lépido recibió Africa, pero en el año 36 aC fue expulsado del triunvirato y se retiró a la vida privada. Octavio, una vez en Roma, trató de congraciarse con el pueblo cambiando la forma de proceder; eliminó las proscripciones, perdonó a sus enemigos, recompensó a sus soldados y comenzó diversas obras públicas. Con estas medidas, Octavio logró el apoyo de las multitudes. Para tener mayor apoyo militar, se casó primeramente con Escribonia, la hija del general Lucio Escribonio Libio, un seguidor de Sexto Pompeyo (hijo de Cneo Pompeyo); sin embargo, en el año 39 aC, Octavio se divorció de Escribonia y se casó con Livia, esposa de otro general romano, Tiberio Claudio Nerón, de quien se divorció para casarse con Octavio.

Mientras tanto Marco Antonio se había divorciado de Octavia, la hermana de su rival, para casarse con Cleopatra, reina de Egipto. Antonio se radicó en Alejandría y se dedicó a la vida fastuosa y licenciosa, propia de un déspota oriental. Esta actitud lo desprestigió mucho entre los ciudadanos romanos. Marco Antonio reunió al pueblo egipcio y proclamó a Cleopatra reina de reyes. Luego regaló a dos hijos de ésta grandes extensiones en Africa y Asia.

Octavio aprovechó los errores de Marco Antonio y atizó el descontento del pueblo romano. En el año 31 aC, el Senado declaró la guerra a Cleopatra. Antonio deseaba luchar en tierra, porque su ejército era más numeroso que el romano, pero Cleopatra prefirió un combate naval. Las naves de Octavio se encontraron con la flota egipcia en las proximidades de Accio, en el mar Jónico. En el momento más encarnizado de la batalla, la reina egipcia ordenó a sus naves abandonar la lucha y huir en dirección de Alejandría. Antonio la siguió, perdiendo la batalla y sus poseciones. Cuando Octavio llegó a Alejandría la pareja se había suicidado; Marco Antonio se quitó la vida con su espada, y Cleopatra se hizo morder con una serpiente venenosa. En el año 30 aC, Egipto fue sometido como provincia romana.

Octavio regresó a Roma en el año 29 aC y con grandes ceremonias celebró su triunfo sobre sus rivales Marco Antonio y Cleopatra. A pesar de tener mucha popularidad y todo el poder militar del momento, Octavio procedió con prudencia y moderación. Respetó la antigua organización republicana, pero hábilmente concentró en su persona todas las magistraturas que el Senado y el pueblo le entregaban una tras otra: tribuno, censor, cónsul vitalicio, pontifice máximo, etc. A través de los años el Senado le fue otorgando los siguientes títulos: Augusto, Imperator, Jefe Supremo del ejército y Príncipe del Senado.

Con el título de Augusto, Octavio gobernó como un monarca absoluto, pero mantuvo las antiguas instituciones republicanas. Augusto vivió como un simple ciudadano: vestía una toga, y en el Senado emitía su voto igual que los demás miembros. En los tribunales se presentaba a declarar como un testigo y muchas veces rogaba al pueblo para que votara los candidatos que el proponía ante la Asamblea.

Augusto estableció el uso obligatorio de una moneda uniforme en todos sus dominios, protegió el comercio, construyó buenos caminos y organizó un correo que le permitió enviar rápidamente sus órdenes. También reorganizó el ejército romano para defender las fronteras y mantener el extenso imperio que abarcaba seis millones de kilómetro cuadrado. En el orden interno, puso fin a las luchas civiles y el templo de Jano, el cual se abría en tiempos de guerra, fue cerrado.

En los territorios fronterizos los conflictos no cesaron. En Hispania, los cántabros se opusieron a la unificación de la península Ibérica emprendida por los romanos. Iniciaron una lucha pero finalmente debieron rendirse. Los partos también se sublevaron en el Asia Menor pero fueron derrotados y debieron entregar las armas.

La guerra contra los germanos que habitaban entre el Rin y el Elba adquirió mayor importancia. El ejército romano a las órdenes de Quintilio Varo cayó en una emboscada en los bosques de Teutoburgo y fue aniquilado en la Batalla del Bosque de Teutoburgo por un ejército germánico al mando del Arminio, quien era jefe de la tribu de los queruscos.

En el año 14 César Augusto murió cuando visitaba el lugar donde había fallecido su padre, en Nola. En su lecho de muerte, Augusto nombró a sucesor a Tiberio, quien era hijo de su esposa Livia pero de su primer matrimonio con Tiberio Claudio Nero.