Cursus Honorum

Sunday, April 26, 2009

El cursus honorum era la carrera de las magistraturas o de cargos públicos ostentados por aquellos ciudadanos romanos aspirantes a los cargos políticos más altos en la República Romana y en la primera parte del Imperio Romano. El cursus honorum comprendía una mezcla de puestos militares y políticos-administrativos. Para cada cargo había que tener una edad mínima y la ley prohibía repetir el cargo por dos períodos, aunque en la última parte de la República hubo caudillos político como Cayo Mario que repitió varias veces el puesto de cónsul.

El cursus honorum empezaba con diez años de servicio militar en la caballería romana. Estos diez años de servicio era obligatorio para poder calificar para los cargos políticos. El primer puesto era el de cuestor, para el cual el candidato debía contar por lo menos con 30 años de edad; se encargaba de supervisar el tesoro y los asuntos financiaros. Una vez de haber ocupado el cargo de cuestor, el aspirante debía haber complido 36 años para poder ser elegido edil; había cuatro ediles que se dedicaban a las tareas administrativas y al cuidado de los templos de la ciudad.

El edil podía aspirar a un cargo más alto, el de sensor, quien en un principio debía realizar el senso de los ciudadanos y sus propiedades, luego sus funciones se ampliaron a la de supervisar y vigilar la conducta de los senadores y funcionarios, quienes podían ser suspendidos en sus cargos si eran sorprendidos infragante en una conducta no digna para el cargo que ostentaban.

El pretor tenía un cargo político más alto que los tres anteriores y había que tener por lo menos 39 años; duraban un año en su cargo y tenían funciones judiciales. El título de cónsul era el más prestigioso de todo y representaba la cima de una carrera prestigiosa. Durante la Républica, dos ciudadanos romanos eran electos cónsul por el Senado, y duraban en sus funciones un año. El cónsul era el jefe político y militar; en tiempos de guerra podían commandar legiones.

Los plebeyos también podían seguir la carrera del cursus honorum, pero el primer puesto que desempeñaban después de haber servido en el ejército era el de tribuno, para luego poder ser electo edil. Los tribunos protegían a los plebeyos de las arbitrariedades de los funcionarios. Ellos podían vetar las decisiones tomadas por los magistrados o detener una sentencia. Por ley, el tribuno era sacrosanto; esto quiere decir que todo aquel que atropellase o agradiese fisicamente a un tribuno, el agresor podía ser ejecutado inmediatamente.