Guerras Civiles Romanas

Tuesday, April 7, 2009

Las Guerras Civiles Romanas fueron una serie de guerras civiles que se disputaron en la Antigua Roma. Tuvo lugar entre los años 88 y 82 antes de Cristo, disputada entre Lucio Cornelio Sila, que representaba a los patricios, y Cayo Mario del partido popular.

Después de la muerte de los hermanos Gracos, la plebe contó con un nuevo personaje para enfrentar a la aristocracia romana, Cayo Mario, quien era de origen humilde, tenaz y perseverante, aunque rudo y analfabeto. Elegido cónsul, se hizo caudillo del bando popular y obtuvo su popularidad con grandes éxitos militares, destacándose en la guerra contra Yogurta, 111 a 105 aC, y contra los Cimbrios y Teutones.

La patricios romanos hicieron caudillo a Lucio Cornelio Sila, quien era un buen general, audaz, y diplomático. El Senado le confió el mando del ejército para que luchara contra de los pueblos de la península Itálica aliados de Roma, los cuales se habían levantados en arma en reclamo de ciudadanía romana. Tras corta campaña, Sila sometió a los pueblos sublevados y puso fin a la Guerra Social en el año 88 aC. Sin embargo los reclamos de los vencidos fueron escuchados y todos los italianos recibieron la ciudadanía romana.

Las Guerras Civiles comenzaron en el año 88 aC, cuando Lucio Cornelio Sila fue elegido cónsul y disputó con Cayo Mario el predominio político de Roma. El antagonismo entre ambos hizo crisis cuando rivalizaron por dirigir una expedición contra Mitrídates, rey del Ponto. El Senado declaró la guerra al rey del Ponto y designó a Sila jefe de las tropas que debían marchar al Asia Menor. Pero Mario que también ambicionaba ese cargo, en combinación con tribunos populares produjo un tumulto, al término del cual obtuvo su nombramiento y la destitución de Sila. Este último salió a buscar su ejército que lo aguardaba al sur de Italia y regresó para vencer a su rival, Mario.

Por primera vez legiones armadas entraron en Roma, violando las leyes romanas. Las tropas de Mario fueron derrotadas y este caudillo huyó en dirección al Africa. Una vez libre de su duro adversario, Lucio Cornelio Sila hizo reformar la Constitución a favor de los patricios y luego partió hacia oriente para luchar contra Mitrídates.

En el año 87 aC, el cónsul Cinna reorganizó el partido popular, consiguió la administía para los proscriptos y llamó a Mario, quien organizó rápidamente un ejército, penetró en Roma e inició una cruel persecución contra sus adversarios que fueron ultimados sin piedad. Cayo Mario fue reelecto cónsul en el año 87 aC, pero murió al año siguiente por excesos en la bebida.

Mientras tanto Sila vencía a Mitrídates en Asia Menor y en Grecia y obtenía un valioso botín. Pero cuando se enteró de las guerras civiles en Roma, dejó la campaña militar inconclusa y regresó para vengarse. El cónsul Cinna le salió al encuentro en las afueras de Roma reforzado con un ejército samnita, pero Sila lo derrotó tras un cruento combate. Dueños de Italia, Sila entró en Roma y ante la Asamblea del Pueblo anunció que castigaría severamente a los partidarios de Mario.

Estas persecuciones fueron llamadas "proscripciones" y duraron cerca de seis meses. Los nombres de los condenados o proscriptos figuraban en las esquinas de las calles, escritos en tablillas. Anulada toda oposición y aniquilados todos los que lo habían combatido, Lucio Cornelio Sila fue proclamado por el Senado "Dictador encargado de redactar leyes y organizar la Constitución" en el año 82 aC.

Durante los tres años de mandato dictatorial redactó las famosas Leyes Cornelianas, las cuales entregaban el poder a los nobles. Terminado su período como dictador, Sila se retiró a su casa de campo donde falleció en el año 78 aC.