Imperio Romano

Wednesday, April 22, 2009

El Imperio Romano fue el período en la historia de Roma que le sucedió a la República Romana, el cual comenzó en el año 31 aC con la ascensión al poder de Octavio, sobrino nieto de Julio César, después de la batalla de Actium, donde las fuerzas de Marco Antonio y Cleopatra fueron derrotadas por el general romano Marco Vipsanio Agripa, colaborador de Octavio.

Octavio tuvo en cuenta el fracaso de César, cuando éste se había hecho proclamar dictador perpetuo, y procedió con notable prudencia y moderación. Simuló respetar la antigua organización republicana. Sin embargo concentró en su persona todas las magistraturas que el Senado y la Asamblea del Pueblo le entregaban una tras otra: tribuno, censor, cónsul vitalicio, pontífice máximo. Con el transcurso del tiempo se le fue otorgando los siguientes títulos: Augusto (Sagrado); Imperator (Emperador); Jefe Supremo del ejército y Príncipe del Senado. Octavio, de esa manera, inaguró el largo período del Imperio Romano con el nombre de Augusto, pero también inició la dinastía Julia-Claudia, la cual fue la unión, a través de matrimonio y adopciones, de las gens Julia y Claudia.

Las dinastías gobernante más importante del Imperio Romano fueron:

1) Julia-Claudia: Augusto (27 aC al 14 dC); Tiberio (14 al 37); Calígula (37 al 41); Claudio (41 al 54); Nerón (54 al 68).

A esta dinastía le sucedió un período caótico conocido como la crisis del año 69, cuando gobernaron tres emperadores: el emperador Galba; luego Otón, el jefe de la guardia pretoriana; a este último le sucedió Vitelio, el jefe de las legiones de las Galias. Vitelio es finalmente derrotado por Tito Flavio Vespasiano, jefe de las legiones acantonadas en Judea, inagurando la dinastía Flavia.

2) Flavia: Vespasiano (69 al 79) fue recto y prudente; Tito (79 al 81); Domiciano (81 al 96).

3) Antonina: esta dinastía no constituyó una familia, sino que sus emperadores fueron adoptado como hijo por su antecesor; fueron grandes gobernantes, con excepción del último, y marcaron la etapa de mayor esplendor del Imperio Romano conocida como la Paz Romana; Nerva (96 al 98); Trajano (98 al 117), nacido en España, recto, inteligente, y un gran guerrero; Adriano (117 al 138), también de origen español, fue muy inteligente, una buena administración; Antonino Pío (138 al 161), de origen galo, austero y bondadoso; Marco Aurelio (161 al 180), nacido en España, fue amante de la paz, austero, simple, educado en filosofía; Cómodo (180 al 192), un monstruo de persona, fue estrangulado por los oficiales de la guardia pretoriana, y pone fin a esta dinastía.

En el año 235, al finalizar la dinastía Severa, cuyo principal emperador fue Septimio Severo, el Imperio Romano sufre una gran crisis conocida como la crisis del siglo III, que comprende los años 235 al 284. Durante este período veinticinco emperadores se sucedieron marcando una etapa de una honda crisis política, moral, militar y económica. Este período de caos termina con la ascensión de Diocleciano (284-305) quien resolvió la mayor parte de los problemas del período anterior, pero adquirió y estableció costumbres orientales y los súbditos debían inclinarse ante su presencia.

Diocleciano consideró al vasto imperio como ingobernable y, por lo tanto, en el año 285 decidió dividir al Imperio Romano en dos mitades gobernadas por un emperador cada una, ambos con el título de Augusto, creando de esta manera el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente. En el año 293 la autoridad imperial fue dividida aun más; cada Augusto debía nombrar un emperador junior con el título de César, quien provería una línea sucesoria, y ayudaría a gobernar. Esto constituyó lo que se conoce como la Tetrarquía Romana, gobierno de cuatro personas. Pero esta tetrarquía colapsa con la muerte de Constantino Cloro. Este es sucedido por su hijo Constantino, quien es proclamado Augusto por sus legiones.

La ascensión de Constantino provocó una serie de guerras civiles, pero finalmente este emperador logró unificar nuevamente el imperio bajo su mando. Con el Edicto de Milan del año 313, Constantino legalizó una oscura secta monoteista iniciada por un judio llamado Jesus, a quien su mismo pueblo lo había hecho crucificar por los romanos; Jesus y sus seguidores inmediatos habían iniciado un nuevo movimiento religioso, el cual fue un derivado ideológico de una cultura patriarcal de los nómades judios del desierto. Jesus, el Cristo, y su nueva ideología, había contribuido a roer aun más los buenos y viejos valores romanos que habían hecho de Roma un gran imperio y cimiento de la civilización occidental; la razón recta y clara, propulsada por el motor de la voluntad soberana de ser y auto afirmación como persona, dió lugar a la autodenigración y sumisión a una entidad abstracta representada por caudillos cristianos.

A través de los años el deterioro moral y político se fue profundizando. En el año 361, después de décadas de guerras civiles, asumió el trono el emperador Juliano, quien tuvo el sano juicio de ordenar la reapertura de los templos paganos. En el siglo V, ante las invasiones de las tribus germánicas, cae el último emperador del Imperio Romano de Occidente, Rómulo Augusto en el año 476.