Julio César

Wednesday, April 15, 2009

Julio César nació en Roma el 12 de Julio del año 100 aC. Hijo de Cayo Julio César, pretor, y Aurelia. Era sobrino de Cayo Mario y yerno de Cinna. Era de origen noble, ya que descendía de la antigua gens Julia y creció en un período de inestabilidad política y guerra civil en Roma, en una época en la que Cayo Mario y Lucio Cornelio Sila eran los dos grandes líderes. Julio César recibió educación de un tutor de origen galo llamado Marco Antonio Gnifo quien fue uno de los mejores oradores de Roma.

Julio César era rubio, alto, de buen físico, y gozaba de buena salud. Cuando tenía diez y seis años su padre murió repentinamente, y César quedó a cargo de su familia. A los diez y ocho se casó con una mujer de trece años, Cornelia, la hija de Cinna. En esa ópoca comenzaron las proscripciones y persecuciones políticas. Siendo sobrino de Mario y yerno de Cinna, enemigos de Sila quien estaba en el poder en esos momentos, se le despojó de su herencia, la cual fue confiscada, como así también de las propiedades de su esposa. Lucio Cornelio Sila le ordenó que se divorciase de Cornelia, pero Julio César se negó y tuvo que abandonar Roma.

Julio César se alistó en el ejército romano y luchó en Asia por algun tiempo. En el año 80 aC, Sila renunció a su dictadura y cuando murió en el año 78 aC, Julio César pudo retornar a Roma. Fue elegido tribuno militar, comenzando así su carrera de cargos públicos, llamada Cursus Honorum. A pesar de ser descendiente de una familia patricia, César se inclinó hacia el partido popular. En el año 69 aC fue elegido cuestor, y en el año 60 aC fue electo pretor y enviado a España como gobernador para solucionar problemas que surgían con las tribus celtas. Allí ganó mucha experiencia militar, prestigio e influencia que le servirían más tarde.

Julio César se asoció con dos hombres muy destacados en Roma, Pompeyo que había regresado de Asia con triunfos militares, y el opulento Craso. Ninguno de estos dos personajes lograba tener la mayoría a su favor. Es por eso que deciden pactar una coalición secreta con Julio César para dirigir la República Romana: César el estadista, Pompeyo el general, y Craso el capitalista. Esta asociación fue conocida más tarde como el Primer Triunvirato.

Los tres socios se separaron para administrar la República. Julio César fue electo cónsul y marchó a las Galias con su ejército para ocupar el gobierno de esas provincias. Pompeyo obtuvo el mando de España y Africa, pero receloso y temeroso de perder popularidad, envió a esas regiones sus lugartenientes y permaneció en Roma. Craso se dirigió a oriente, a la provincia de Siria, e inició una guerra contra los partos para aumentar sus riquezas; sin embargo fue vencido y muerto.

En las Galias, Julio César sometió varias tribus y anexó extensos territorios, pero los galos aún no estaban vencidos. Un guerrero llamado Vercingetórix organizó una alianza de todas las tribus galas para ofrecer resistencia a los romanos y encabezó una rebelión general, atacando varias guarniciones militares romanas. Sin embargo, después de algunos reveses, Julio César logró rodear a los galos en la ciudad de Alesia. Para impedir la fuga de los galos, hizo construir una doble línea fortificada. Ante la imposibilidad de toda resistencia y para salvar la vida de sus hombres, Vercingetórix se rindió a los pies de César en el año 52 aC.

Los brillantes triunfos obtenidos por Julio César en las Galias despertaron la envidia y los recelos en Pompeyo, quien se había convertido en el personaje más importante de Roma después de la muerte de Craso. Encontrándose aún en las Galias, César recibió una orden por la cual debía licenciar sus tropas y regresar a Roma como simple ciudadano. También se enteró de que Pompeyo se había hecho elegir cónsul único, es decir dictador.

César decidió desobedecer la orden enviada, y a la cabeza de sus legiones victoriosas, avanzó sobre Roma. Cruzó el río Rubicón y pronunció la célebre frase: "Alea jacta est" ("la suerte esta echada"). En rápida marcha penetró en Roma. Pompeyo huyó de la ciudad junto con los miembros del Senado y buscó refugio en Grecia. Julio César organizó un nuevo Senado y se hizo nombrar dictador. Sin embargo no persiguió a sus opositores y siguió una política moderada.

Antes de perseguir a su adversario, César se dirigió a España para combatir a las tropas fieles a Pompeyo. Después de seis meses y con el triunfo final en la batalla de Lérida, regresó a Roma desde donde marchó a Grecia para enfrentar a su enemigo. En la batalla de Farsalia, en el 48 aC, Julio César derrotó a Pompeyo, quien debió huir a Egipto donde fue asesinado por orden de Tolomeo XII. César se disgustó por el asesinato de su adversario y destronó al faraón egipcio y puso en su lugar a Cleopatra, hermana del monarca depuesto. Desde Egipto, Julio César se trasladó al Asia Menor donde en cinco días venció al rey del Ponto, Farnaces, hijo de Mitrídates, en el año 47 aC. Al final de la batalla pronunció otra frase célebre: "Veni, vidi, vici" ("Vine, vi, y vencí").

Mientras se hallaba en Oriente, los partidarios de Pompeyo organizaron un nuevo ejército en Africa a las ordenes de Catón el Joven, nieto de Catón el Censor. Sin perder tiempo, César cruzó el Mediterráneo y los venció en la batalla de Tapso en el año 46 aC. Después de este triundo regresó a Roma donde fue honrado con cuatro triunfos por sus victorias en las Galias, en Egipto, en Oriente, y en Africa. Pero al poco tiempo César debió dirigirse a España para sofocar una sublevación organizada por los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto, quienes fueron derrotados despues de una cruenta batalla en Munda en el año 45 aC.

Con todos sus enemigos vencidos y los territorios conquistados pacificados, Julio César regresó a Roma, donde se hizo nombrar dictador perpetuo. Además el Senado le otorgó el título de Imperator, es decir "General Triunfador", mandó a acuñar su efigie en las monedas y designó con el nombre de Julio el mes de su nacimiento.

César no solamente demostró ser un gran general, sino que también un gran estadista. A pesar de sus atribuciones, no abusó del poder y fue clemente con los vencidos. Favoreció el comercio y la industria, repartió tierras y creó colonias para los agricultores, otorgando el derecho de ciudadanía para los habitantes de la Galia Cisalpina (norte de Italia). También impidió los abusos que cometían los gobernadores y reformó el calendario.

Julio César proyectaba unificar las leyes romanas para someter a todos los pueblos a la misma legislación, y crear una biblioteca griega y latina, pero su crimen puso fin a esos proyectos. Un grupo de republicanos y senadores, que querían que Roma retornara a la forma republicana de gobierno, resolvieron asesinar a César. Lo acusaban de ambicionar el título de rey y también de haber eliminado la antigua constitución romana. A la cabeza de los conjurados estaban dos pretores: Marco Bruto, quien estaba emparentado con César, y Casio Longino, oficial que había luchado bajo las ordenes de Pompeyo.

El 15 de marzo del año 44 aC, antes de entrar al Senado, César se enteró que el partido aristocrático estaba dispuesto a matarlo, pero no se inmutó. Dentro del recinto, los conspiradores lo rodearon lo asesinaron de veintitres puñaladas. Julio César cayó muerto al lado de la estatua de Pompeyo.