Primera Guerra Púnica

Wednesday, April 1, 2009

La Primera Guerra Púnica fue la primera de tres grandes guerras librada entre Roma y Cartago. Tuvo lugar entre los años 264 al 241 aC y se originó cuando los cartagineses atacaron a los mamertinos en Sicilia. Al comenzar el conflicto armado, Cartago, ubicado en la costa del actual Tunez, era la potencia dominante del Mediterraneo con un lucrativo imperio comercial con intereses en Sicilia, Cerdeña, el sur de España, etc. Los cartagineses poseían una gran flota, pero, a diferencia de los romanos, carecían de un ejército permanente y contrataban el servicio de mercenarios. La guerra se inició por el choque de intereses de ambas potencias en Sicilia.

La Primera Guerra Púnica comenzó en el año 264 aC cuando los cartagineses atacaron a los mamertinos en Mesina. Los mamertinos eran aventureros de la península itálica que pasaron a la isla de Sicilia en el año 274 aC y tomaron la ciudad de Mesina. En el año 264 los cartagineses atacaron a los mamertinos quienes solicitaron ayuda a Roma. Las fuerzas romanas enviadas a la zona derrotaron a los cartagineses tomando las ciudades de Mesina y Agrigento. Como réplica Cartago atacó la costa italiana. Los romanos, que carecían de fuerza naval, crearon una flota puesta a las órdenes del cónsul Duilio, quien venció al enemigo en las proximidades de Miles en el 260 aC.

La flota romana había sido construida en poco tiempo y los romanos sabían que no podían superar a los cartagineses en las maniobras navales clásicas de arremeter y hundir el barco enemigo. Los que los romanos hicieron fue innovar; construyeron en los barcos de su nueva flota puentes levadizos de asalto el cual tenía en su extremo una gran punta de hierro. Los romanos no arremetían contra los barcos cartagineses, sino que ponían sus barcos, corvos, de costado y dejaban bajar el puente con la punta de hierro en su extremo la cual se clavaba en el barco enemigo para luego tomarlo por asalto usando sus tropas de infantería.

Alentados por el éxito, los romanos siguieron el consejo del cónsul Régulo y reunieron más fuerzas para llevar la guerra al Africa. La flota Romana volvió a vencer a la cartaginesa en la Batalla de Ecnomo en el año 256 aC. Luego el ejército romano bajo el mando del cónsul Marco Régulo desembarcó en Africa. Al comienzo en Africa, los romanos fueron victoriosos, ganando la Batalla de Adys, y forzaron a Cartago a negociar un tratado de paz. Pero las condiciones impuestas a los cartagineses fueron tan severas que las negociaciones fracasaron. Para superar al ejército romano, los cartagineses decidieron contratar los servicios de mercenarios espartanos al mando del general espartano Jantipo quien derrotó a las fuerzas romanas.

La lucha prosiguió en Sicilia, donde el general cartaginés Amílcar Barca con grandes pérdidas pudo contener durante tres años a dos ejércitos romanos. Finalmente en el año 241 aC, el general romano Lutacio Cátulo derrotó a la flota cartaginesa frente a la isla de Egates, situada al oeste de Sicilia. Amílcar firmó la paz y debió ceder la isla de Sicilia, los prisioneros, y pagar una elevada indemnización a los romanos.

Después del armisticio se produjo en Africa una sublevación de los mercenarios númidas que habían luchado contra los romanos en Sicilia, descontentos por el bajo sueldo recibido. Esta guerra tuvo episodio de extrema crueldad hasta que Amílcar Barca pudo finalmente derrotarlos con ayuda de otros mercenarios griegos en el desfiladero del Hacha. Por su parte, Roma aprovechó esta situación para conquistar Córcega y Cerdeña.