Putsch de la cerveceria

Friday, July 31, 2009

El Putsch de la Cervecería fue el fallido intento de golpe de estado, el cual tuvo lugar del 8 y 9 de noviembre de 1923 en Múnich, Baviera. El Putsch fue llevado a cabo por miembros del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Partido nazi) y por el que fueron procesados y condenados a prisión Adolf Hitler, Ernst Röhm, Erich Ludendorff y Rudolf Hess entre otros. El Putsch de la Cervecería también se conoce como el Putsch de Munich.

En el periodo de las dos grandes guerras, una costumbre típica de las ciudades alemanas del sur era celebrar mítines políticos y críticas a los gobiernos en las cervecerías donde centenares de personas se reunían. Una de las más grandes cervecerías de Múnich era la Bürgerbräukeller, donde se reunían los primeros grupos del naciente Partido Nazi a principios de la década de los veinte.

Hitler había tomado el liderazgo del pequeño Partido Nazi desde 1921, partido que rechazaba las condiciones del Tratado de Versalles (1919) que había dado fin a la Primera Guerra Mundial y ponían a Alemania en una posición sumamente comprometida económicamente, con fuertes sanciones fronterizas y militares. En septiembre de 1923, Hitler anuncia la celebración de 14 reuniones con dirigentes de derecha. El primer ministro bávaro Eugen Ritter von Knilling declaró el estado de emergencia, nombró a Gustav von Kahr como Comisario bávaro y colocó al General Otto von Lossow al frente de la Reichswehr.

Las intenciones de Hitler fueron influenciadas por la Marcha sobre Roma encabezada por Benito Mussolini en 1922. Hitler planeó utilizar Munich como base de su lucha contra el gobierno de la República de Weimar y declarar una República propia en Baviera para avanzar sobre Berlín. El 8 de noviembre de 1923, Hitler, junto con un contingente de las SA, llegó a la Bürgerbräukeller donde el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, pronunciaba un discurso delante de 3.000 personas. Cerca de 600 hombres de las SA bloquearon las salidas. Hitler, rodeado por sus copartidarios Hermann Göring, Alfred Rosenberg y Rudolf Hess, entró por la puerta delantera a las 20:30 horas, disparó un tiro al techo y saltó subió a una silla y exclamó que la la revolución nacional había comenzado.

Al amanecer del 9 de noviembre, las fuerzas de Ernst Röhm -entre las que se encontraba un joven Heinrich Himmler- siguiendo órdenes de Hitler ocuparon el Ministerio de Defensa bávaro y se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales, sufriendo dos bajas. Mientras tanto, los tres hombres del gobierno retenidos en la Bürgerbräukeller fueron liberados bajo palabra de compromiso con la "revolución" por un ingenuo Erich Ludendorff. Los tres gobernantes, inmediatamente después de ser liberados, dieron órdenes a la policía de acabar con la revuelta y se mostraron firmes en sus puestos. Ante esta situación, Hitler decide marchar sobre Múnich con el mariscal Ludendorff a la cabeza, al parecer y por los testimonios que se conservan, sin un objetivo claro.

Hitler calculaba que la policía no dispararía sobre estos veteranos de la Primera Guerra Mundial y los acompañarían en el putsch. Unos 2.500 hombres marcharon directamente hacia la Marienplatz, la plaza donde se encuentra el ayuntamiento de Munich, y allí toparon con una importante masa de gente que había salido a la calle enterada del altercado. Tras unos minutos de desconcierto en semejante aglomeración, Ludendorff decidió que se continuara caminando hacia el Ministerio de Defensa y así encontrarse con los hombres de Röhm, para lo cual había que atravesar la Plaza del Odeón. A lo largo del camino se iban uniendo más personas apoyando a Hitler y al putsch. Sin embargo, una vez arribada la marcha a la entrada de la Odeonplatz, justo a la altura del Feldherrnhalle se encontraron con una fuerza de policía que les bloqueaba el paso.

Ambos grupos de hombres armados quedaron frente a frente durante unos segundos, hasta que de pronto sonó un disparo y comenzó un importante tiroteo. Hitler y Goring fueron heridos, el último pudo escaparse. Nunca quedó claro quién disparó primero. Hitler escapó a casa de un amigo, Putzi Hanfstaengl, donde habló de suicidarse. Pensó que iba a ser disparado por las autoridades. Pasó dos noches escondido en el ático de Hanfstaengl y a la tercera noche la policía llegó y le arrestó. Un total de 14 partidarios nazi murieron durante el enfrentamiento con la policía.

Tres días después del Putsch de la Cervecería, Hitler y algunos otros conspiradores fueron arrestados por cargos de traición, mientras que otros escaparon a Austria. Las jefaturas del partido nazi fueron cerradas, y su periódico, el Völkischer Beobachter (El Observador del Pueblo) fue prohibido. Sin embargo, no era la primera vez que Hitler había estado en apuros con la ley. En 1924 fue procesado y sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg. La cárcel donde Hitler fue recluido permitió que el preso recibiera a visitantes casi diariamente por muchas horas. No llegó a cumplir el año de encarcelamiento, y durante este tiempo escribió Mein Kampf.

Ludendorf fue absuelto. Röhm y el Dr. Wilhelm Frick fueron liberados a pesar de ser hallados culpables. Göring, que había logrado huir, se hizo adicto a la morfina y otras drogas como consecuencia de la herida de bala que sufrió en una pierna y al fuerte tratamiento que recibió.