Batalla de Tarawa

Tuesday, October 27, 2009

La Batalla de Tarawa fue una batalla de la Segunda Guerra Mundial librada en la isla Betio del atolón de Tarawa, desde el 20 al 23 de noviembre de 1943, entre la infantería de marina de la Armada de los EEUU y las tropas japonesas atrincheradas en la isla. La Batalla de Tarawa fue una de las batallas más sangrientas del teatro de operaciones del Pacífico donde murieron 4.800 japoneses; casi toda la fuerza japonesa, excepto 114 coreanos que trabajan en la isla. En la primera oleada de desembarco, 7 de cada 10 marines estadounidense que desembarcaban murieron al toparse con el fuego cruzado de las ametralladoras japonesas.

Tarawa era un atolón de las islas Gilberts en el Pácifico. Este atolón a su vez estaba compuesto de pequeños islotes, de los cuales el principal era la isla Betio, donde los japoneses habían construido un aeródromo. Esta pista de aterrizaje en las islas Gilberts era un punto estratégico vital para el reabastecimiento de aviones. Para poder establecer bases aéreas de avanzada y abrirse paso hacia Japón, la Armada de los EEUU debía tomar las islas Gilberts y luego las Marianas.

Los Japoneses, que habían tomado la isla a fines de 1941, defendía Betio con una unidad especial de la Armada Imperial: la 7ª Fuerza de Desembarco Especial, compuesta por 2.650 hombres, a los que se sumaron tropas regulares y trabajadores japoneses armados, sumando un total de 3.800 hombres al mando del Vice-Almirante Keiji Shibazaki. Para defender la pista de aterrizaje los japoneses habían construido un laberinto defensivo compuesto de casamatas, fortines subterráneos, trincheras y pozos zorros. Esta fuerza contaba con 14 tanques libianos y unas 40 piezas de artillería distribuidas alrededor de la isla.

La tarea de tomar por asalto a la isla de Betio le fue encomendada a la 2ª División de Infantería de Marina, apoyada en la segunda oleada por la 27ª Division del Ejército. Esta fuerza de desembarco contaba con el apoyo de la artillería naval basa en acorazados, cruzeros y destructores, como así también de aviones bombarderos livianos provenientes de un portaaviones. Esta fuerza estaba comandada por el Almirante Julian Smith.

La Batalla de Tarawa comenzó a las 06:00 horas de la mañana del 20 de noviembre de 1943 con un intenso bombardeo de ablandamiento, que duró una hora y media, por parte de la artillería naval, al que le siguió otro bombardeo por parte de aviones en las posiciones fijas. Este ataque destruyó gran parte de las piezas de artillería japonesa, pero quedaron intacto las casamatas y fortines infestados de ametralladoras.

La 2ª División de Infantería de Marina inició el desembarco a las 09:00 horas de la mañana en tres de los seis sectores asignados: Rojo 1, Rojo 2, y Rojo 3 en el lado norte de las isla. Al aproximarse a las playas muchos de los lanchones de desembarco quedaron barados en los arrecifes y los infantes debieron vadear unos 200 metros con el agua hasta el pecho. De esta manera los marines quedaron expuestos al fuego cruzado de las ametralladoras que provenían de las casamatas japonesas. Fue en esta primera oleada donde los norteamericanos sufrieron la mayor parte de las bajas. Los infantes que lograron llegar a las playas estaban atrapados bajo el intenso fuego enemigo. Esto se debió a una grave falta de coordinación entre la artillería naval y las fuerzas de desembarco.

Sin embargo, alrededor de las 15:30 horas del primer día, los marines estadounidenses, con mucho coraje y determinación habían logrado tomar la primera línea de defensa japonesa con el uso de granadas y lanzallamas. En el segundo día de batalla, las tropas norteamericanas comenzaron a profundizar una saliente y a dividir en dos a la fuerza japonesa en la isla. Luego los marines que habían tomado Rojo 1 avanzaron hacia el sudoeste tomando la costa occidental de la isla que tenía el nombre código de Playa Verde (Green Beach). De esta forma al finalizar el segundo día de combate los norteamericanos había tomado la mitad occidental de la isla.

Durante el tercer día los estounidenses acorralaron poco a poco a los japoneses contra la esquina oriental. En el cuarto y último día, las tropas del Imperio del Sol Naciente realizaron un desesperado y fallido contraataque donde murieron los últimos combatientes nipones. De esta manera terminó la Batalla de Tarawa, con un triunfo de las fuerzas de los EEUU, aunque a un costo muy alto. Cabe destacar que en la encarnizada lucha por sacar a los japoneses de las casamatas, el lanzallamas y la granada de mano jugo un papel fundamental, y para detener un soldado japonés a la carga con bayoneta calada, la escopeta 12/70 y el fusil automatico Browning demostraron ser armas altamente efectivas.