Batalla del Mar de Filipinas

Tuesday, November 3, 2009

La batalla del mar de Filipinas fue una batalla naval decisiva de la Segunda Guerra Mundial, librada entre la flota del Pacífico de los EEUU y la Armada Imperial Japonesa, en el mar de Filipinas, al oeste de las islas Mariana, entre el 19 y 20 de junio de 1944. Fue el enfrentamiento naval de portaaviones más grande de la historia. Con la pérdida de 3 portaaviones grandes, más de 600 aviones de guerra, y muchas naves menores, la batalla del Mar de Filipinas fue desastrosa para Japón, ya que su flota quedó inutilizada al no poder contar con el poder aéreo que le otorgaba sus portaaviones y cazas. El duelo entre los aviones cazas fue tan abrumadoramente favorable a los estadounidenses que esta batalla también es conocida como "El tiro al pavo de las Marianas".

Después de la derrota sufrida en la batalla de Midway y de perder sus bases militares en manos de los norteamericanos en las islas Salomon (Guadalcanal, Tulagi, y Savo) y en las islas Gilbert (Tarawa), los japoneses decieron hacia fines de 1943 lanzarse nuevamente a la ofensiva para llevar a cabo el tercer intento de destruir y poner fuera de acción a la flota estadounidense del Pacífico. Con este propósito la armada japonesa diseñó un plan de batalla conocido como Operación A, el cual tendría lugar en los primeros meses de 1944, pero finalmente fue aplazado hasta junio.

La flota japonesa consistía de 5 portaaviones grandes, 4 portaaviones pequeños, 5 acorazados, y 43 naves menores (cruceros, destructores, buques tanques, etc.), y estaba bajo el mando del Almirante Jisaburo Ozawa. La flota norteamericana contaba con 7 portaaviones grandes, 7 acorazados, 28 submarinos, y 70 naves menores, y era comandada por el Almirante Raymond A Spruance.

El 14 de junio de 1944, cuando los estadounidenses comenzaron la invasión de Saipán en las islas Marianas, el comandante en jefe de la flota combinada japonesa, el Almirante Toyoda Soemu, dió la orden a Ozawa de atacar. Sin embargo, el día 15 de junio, submarinos estodounidenses avistaron a la flota japonesa y alertaron a sus comandantes. El día 18 de junio el Almirante Raymond Spruance terminaba de reunir su flota, la cual tenía el nombre de Fuerza de Tarea 58. Antes de la media noche del 18 de junio, el Almirante Chester Nimitz envió a Spruance un mensaje, comunicándole que la flota enemiga se encontraba a 562 km al oeste-sudoeste de la Fuerza de Tarea 58.

La batalla del Mar de Filipinas comenzó a las 05:50 horas del día 19 de junio, cuando un avión A6M Zero, que había despegado de la isla de Guam, avistó a la Fuerza de Tarea 58 y avisó por radio a la flota japonesa. Inmediatamente este caza japones fue derribado por un F6F Hellcat del portaaviones "Belleau Wood". Seguidamente se produjo un combate aéreo entre cazas japoneses de la isla de Guam y aviones estadounidenses del Belleau Wood. La superioridad de los F6F Hellcats sobre los Zeros se puso en evidencia cuando, luego de una hora de combate, 35 aviones japones habían sido derribados sin ninguna pérdida para los norteamericanos.

A las 10:30 horas se produjo otro enfrentamiento entre 68 cazas japoneses lanzados desde uno de sus portaaviones y los Hellcats de la Fuerza de Tarea 58. Nuevamente los norteamericanos derrivaron facilmente 25 aeronaves enemigas. Alrededor del mediodía 16 cazas nipones más fueron abatidos, esta vez por F4U Corsairs. Los estadounidenses sólo habían perdido 2 aeronaves. Los japoneses lanzaron otro ataque desde sus portaaviones que consistía esta vez de 109 cazas, pero nuevamente 97 de ellos fueron derribados por los Hellcats y Corsairs. Este duelo aéreo se continuó por varias horas más.

Mientras tanto, un submarino estadounidense, el USS Albacore, atacó con dos torpedos a la nave insignia, el portaaviones Taiho del Almirante Ozawa; uno de los torpedos fue destruido por un avión japones, pero el segundo hizo impacto en la proa del Taiho, causando grandes daños; más tarde tuvo que ser abandonado. Un segundo submarino estadounidense, el USS Cavalla, pudo maniobrar y colocarse en posición de tiro del portaaviones Shokaku de 26.000 toneladas. El submarino disparó una andanada de 6 torpedos, tres de los cuales impactaron en el portaaviones japonés. Seriamente dañado el Shokaku se detuvo e inmediatamente los tanques de combustibles y municiones que llevaba explotaron destruyendolo totalmente. Un bombardero Avenger le dió el golpe de gracia con una bomba que impactó cerca del puente y se hundío llevandose con él 890 marineros.

Al día siguiente, el 20 de junio, otro portaaviones japonés, Hiyo, fue hundido por 4 bombarderos Avengers. Otros dos portaaviones nipones fueron seriamente dañados como así también un acorazado. Alrededor de las 20:30 horas del 20 de junio, los aviones norteamericanos comenzaron a regresar a sus respectivos portaaviones. En plena oscuridad y con pocos combustible, se les hacía difícil encontrarlos; es por eso que se ordenó a todos los portaaviones estadounidenses que encendieran las luces de cubierta para que sus aviones pudieran divisarlos. El 90 % de los cazas y bombarderos norteamericanos pudieron regresar.

Ozawa, quien había sido trasladado a un destructor cuando su portaaviones fue hundido, ordenó a lo que quedaba de su flota abandonar el Mar de Filipinas.