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Thursday, January 7, 2010

Rendición de Japón

La rendición de Japón que puso fin a la Segunda Guerra Mundial fue comunicada el día 15 de agosto de 1945 por el Emperador Hirohito a través de un mensaje radial, previamente grabado, al pueblo japonés. Son tres los factores bélicos que obligó a Japón a rendirse incondicionalmente a los aliados: 1) los intensos y constantes bombardeos sobre Tokio y otras ciudades japonesas con bombas incendiarias, realizados desde los B-29 Superfortress; 2) las dos bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de agosto respectivamente; 3) la invasión sorpresiva de la colonia japonesa de Manchuria por parte de la Unión Soviética, en violación al pacto secreto de no-agresión ruso-japonés.

A pesar de la oposición a una eventual rendición incondicional por parte del primer ministro japonés, el Admirante Kantaro Suzuki, y su gabinete, el Emperador Hirohito intervino por primera vez en mucho años en las decisiones de gobierno. Esta vez, el hombre que era considerado una figura no solamente sagrada, sino que también simbólica, demostró estar más en contacto con la realidad que los altos mandos militares que componían el gabinete de Kantaro Suzuki. La capacidad industrial y militar de Japón había sido pulverizada por la supremacía aérea estadounidense, y cientos de miles de civiles habían muertos en los incesantes bombardeos y más de 2.000.000 de soldados y militares japoneses caidos en el campo de batalla. Era tal el grado de destrucción que si la guerra continuaba por un mes más, Japón corría el riesgo de dejar de existir como nación.

Luego de la rendición de Japón anunciada por el Emperador Hirohito el día 15 de agosto, el Alto Mando Aliado llevó a cabo la ocupación del país en forma pacífica el día 28 de agosto. No se registraron enfrentamiento puesto que las tropas japonesas eran ciegamente obedientes a su emperador. El día 2 de septiembre de 1945, con la presencia del comandante supremo aliado, el General Douglas MacArthur, y el representante de la República China, el General Hsu Yung-Ch'ang, los representantes del gobierno japonés firmaron el Acta de Rendición de Japón, a bordo del acorazado norteamericano USS Missouri anclado en la bahía de Tokio.

Después de la firma de rendición incondicional de Japón el 2 de septiembre, se aceleraron las investigaciones de los crimenes de guerras cometidos por los japoneses. A finales de septiembre, en una reunión con el Gral MacArthur el Emperador Hirohito se responsabilizó y se hizo cargo de todos los crímenes de guerra. Sin embargo, los estadounidenses no estuvieron de acuerdo con esto y el emperador japonés nunca fue procesado, sino que siguió siendo emperador, como una figura simbólica, pero esta vez para liderar espiritualmente a la nación en una nueva circunstancia histórica de profundos cambios políticos, social y económico, con una nueva constitución.

Hirohito anuncia la rendición de Japón



Representantes del gobierno japonés abordo del acorazado USS Missouri, 2 de septiembre de 1945