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Friday, May 14, 2010

Invasiones Inglesas

Se conoce como Invasiones Inglesas a los dos intentos de invasión y conquista del Virreinato del Río de La Plata por parte de un pequeña flota británica en 1806 y 1807, parte de la expedición de Sir David Baird que había conquistado la colonia holandesa de Cabo de Buena Esperanza. Estos dos acontecimientos históricos significaron la expansión de las Guerras napoleónicas en América, conflicto que enfrentaba a las dos potencias dominantes de la época, el Reino Unido y Francia. La guerra entre el Reino Unido y el Primer Imperio francés otorgaba a los vastos territorios hispanos en América un papel estratégico y económico de gran importancia para el Reino Unido, que se hallaba por entonces en plena Revolución industrial y necesitaba materia prima para sus fábricas, ya que una importante fuente de ellas se había perdido con la emancipación de sus 13 colonias en la América del Norte en 1776.

Primera Invasión Inglesa

La Primera Invasión Inglesa comenzó el 27 de junio de 1806, cuando las tropas británicas, bajo el mando de William Carr Beresford, ocuparon la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, sin encontrar resistencia. El virrey Sobremonte había abandonado la ciudad junto con el Tesoro Real y se dirigió hacia Córdoba, mientras que un primer intento de expulsar a las fuerzas inglesas, llevado a cabo por Juan Martín de Pueyrredón y un grupo de paisanos, fracasó rotundamente ante la bien entrenada fuerza británica.

Ante el desarrollo adverso de los acontecimientos, los representantes de los principales grupos e instituciones locales se apresuraron a mostrar obediencia a las nuevas autoridades. Sin embargo, el dominio inglés en Buenos Aires no duró mucho. Unos 45 días después un ejército proveniente de Montevideo comandado por Santiago de Liniers, al que se sumaron milicias populares porteñas, derrotaron a las tropas inglesas que se vieron superados ampliamente en número. Este enfrentamiento se conoce como la Reconquista, la cual finalizó el 14 de agosto. Luego los funcionarios y principales vecinos, reunidos en Cabildo abierto, decidieron privar a Sobremonte del mando militar y convirtieron a Liniers en el gobernador militar de Buenos Aires.

Segunda Invasión Inglesa

La Segunda Invasión Inglesa en febrero de 1807, cuando tropas británicas, al mando del general John Whitelocke tomaron Montevideo y en junio, desembarcaron por segunda vez en Buenos Aires. Tras eludir a las fuerzas de Liniers, los ingleses entraron en la capital. Sin embargo, esta fuerza británica fue rechazada por las fuerzas defensoras que estaban formadas no sólo por tropas oficiales al servicio del rey español, sino también por numerosas milicias urbanas, integradas por la población nativa a quienes se había armado y organizado militarmente durante el curso de las invasiones. Esta fase de las Invasiones Inglesas es conocida como la Defensa.

La resistencia del pueblo y su participación activa en la Reconquista primero y al año siguiente en la Defensa, aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos e incrementó la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Paralelamente, quedó en evidencia la incapacidad de la metrópoli española de defender a sus colonias en el contexto de los conflictos internacionales de la época. Estos motivos convierten a las Invasiones inglesas en uno de los catalizadores de la causa emancipadora en la Argentina y gran parte de Hispanoamérica.

Los historiadores argentinos coloca a la Reconquista y la Defensa de Buenos Aires durante las Invasiones inglesas en un lugar relevante en la historia argentina como antecedente inmediato de la Revolución de mayo de 1810 que dio inicio al proceso de Independencia de la Argentina. Durante su curso, por primera vez prevaleció la voluntad del pueblo por sobre el mando del Rey de España, cuando mediante el cabildo abierto del 10 de febrero de 1807, los vecinos de Buenos Aires depusieron al virrey designado por el rey, para elegir al francés Santiago de Liniers en su lugar. Asimismo, la creación en esa ocasión del Regimiento de Patricios, como milicias populares voluntarias, y la elección por parte de los propios milicianos del potosino Cornelio Saavedra -futuro presidente de la Primera Junta patria- como jefe del cuerpo, sentó la bases de un ejército patriota capaz de alzarse contra las tropas realistas. La participación popular en la lucha armada es tradicionalmente representada con la imagen de los habitantes de Buenos Aires arrojando aceite hirviendo sobre los invasores desde los techos de las casas.

William Carr Beresford se rinde a Santiago de Liniers luego de la Reconquista