Santiago de Liniers

Saturday, May 8, 2010

Santiago de Liniers (1753 - 1810) fue el 10º virrey del Virreinato del Río de La Plata desde 1807 hasta 1809, siendo designado como tal por el Cabildo de Buenos Aires como consecuencia de las Invasiones Inglesas en la cual tuvo activa participación. Ante de ser virrey, Liniers era un militar francés que se desempeñaba como administrador colonial al servicio de la corona española. Santiago de Liniers y Bremond fue Caballero de la Orden de San Juan, Caballero de la Orden de Montesa, capitán de navío de la Real Armada, Comandante General de Armas de Buenos Aires y Virrey del Río de La Plata.

Santiago de Liniers, cuyo nombre completo en francés era Jacques Antoine Marie de Liniers et Brémond, nació en Niort, Francia, el 25 de julio de 1753. Cuando era aún joven, se unió al Ejército Francés y llegó a ser subteniente de caballería en el regimiento de Royal-Piémont. Sin embargo, en 1774, solicitó la baja y se alistó como voluntario en una de las cruzadas contra los moros argelinos. Al concluirla, rindió examen de guardiamarina en Cádiz, para así prestar servicios como voluntario para la corona española. En 1775 recibió el grado de alférez de fragata.

Se embarcó en 1776 al Virreinato del Río de la Plata, bajo las órdenes Pedro de Ceballos, participando en la ocupación de la Isla de Santa Catalina y en el ataque a Colonia del Sacramento. Luego regresó a España y entre 1779 y 1781 fue oficial del navío San Vicente, perteneciente a la escuadra franco-hispana que luchó contra la flota inglesa. Por su acción en el sitio de Mahón y en la conquista de Menorca, fue ascendido a teniente de navío. Luego actuó en el sitio de Gibraltar y por su acción en la toma de un corsario inglés, fue ascendido ahora a capitán de fragata.

En 1788 Santiago de Liniers fue enviado al Río de la Plata para organizar una flotilla de cañoneras. En 1804 fue nombrado por el virrey Rafael de Sobremonte jefe de la estación naval de Buenos Aires, pero pronto fue trasladado a la Ensenada de Barragán. En el viaje a Buenos Aires falleció su esposa María Martina. Estando en la Ensenada de Barragán se produjo en 1806 la primera invasión inglesa, comandada por el Comodoro Home Popham. Liniers vio pasar los buques y dio aviso al virrey Sobremonte, pero no recibió orden de atacar, sino de regresar a Buenos Aires, mientras el virrey se dirigía a Cordoba.

Luego se puso en contacto con los grupos que organizaba Martín de Álzaga para intentar la expulsión de los ingleses. Éste lo envió a Montevideo, donde su gobernador, Pascual Ruiz Huidobro, lo proveyó de hombres, armas y municiones, además de una escuadrilla de botes. Luego de haber cruzado el Río de La Plata sin ser visto, Liniers atacó la ciudad de Buenos Aires el 12 de agosto de 1806. En el combate se le unieron hombres de Martín de Alzaga. Juntos obligaron al gobernador inglés William Carr Beresford a rendirse.

Sin embargo, en 1807 se produjo un nuevo ataque inglés, atacando primero Montevideo, donde el virrey de Sobremontes fracasó en repelerlos. Entonces, en un acto inédito, el cabildo de Buenos Aires eligió a Santiago de Liniers como virrey provisorio del Río de la Plata y depuso a Sobremonte, representante del mismo Rey. El acto encuentra sus fundamentos en la epiqueya, principio jurídico de aplicación obligatoria. En julio desembarcaron más de 10.000 soldados ingleses en Quilmes y avanzaron sobre Buenos Aires. Liniers colocó una defensa sobre el Riachuelo, en una posición muy mala, pero los ingleses creyeron que era una trampa y lo esquivaron.

El virrey, que se había trasladado con parte de sus fuerzas a los Corrales de Miserere, fue fácilmente derrotado por la vanguardia del general inglés John Whitelocke el 2 de julio en el Combate de Miserere. Liniers ofreció capitular, pero la ciudad, dirigida por Martín de Álzaga, se negó y decidió resistir. Inesperadamente, Whitelocke le dio tres días de tranquilidad y se pudo organizar la resistencia. Liniers logró entrar en la capital y apoyó a Álzaga. El ataque inglés del 5 de julio fue descoordinado, en columnas separadas y con orden de no disparar antes de llegar a la plaza central. En esas condiciones, no tuvieron ninguna posibilidad y fueron abatidos en pocas horas. Liniers exigió la rendición de los ingleses y Álzaga lo forzó a agregar la obligación de devolver también Montevideo. Se alcanzaron todos los objetivos exitosamente.

Al año siguiente, el rey Carlos IV confirmó el nombramiento de Liniers como virrey. La invasión de Napoleón Bonaparte a España lo convirtió en sospechoso de simpatizar con los enemigos de España, por ser francés. Estando prisionero el rey español Fernando VII, hijo de Carlos IV, las sospechas sobre Liniers aumentaron, por lo que el gobierno de España, representado por la Junta Suprema Central, una vez liberado de Napoleón, nombró en reemplazo de Liniers a Baltasar Hidalgo de Cisneros, que llegó en julio de 1809. Al año siguiente se dirigió a Córdoba.

Al enterarse de la Revolución de Mayo, Liniers, presionado por el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha y el virrey Cisneros, se unió al grupo que se oponía a la Primera Junta. El 28 de julio la Junta había decidido el fusilamiento de los cabecillas. Luego de ser capturado, Santiago de Liniers fue fusilado en un lugar cercano a la posta de Cabeza de Tigre, cerca de la actual Los Surgentes en el sudeste de Córdoba, el 26 de agosto de 1810.