Asamblea del Año XIII

Saturday, June 5, 2010

En la historia argentina se conoce como Asamblea del Año XIII a la asamblea general constituyente del año 1813, que fue convocada por el Segundo Triunvirato de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el cual había accedido al poder luego de la revolución de octubre de 1812. Ésta inauguró sus sesiones el 31 de enero de 1813. No todos los representantes del interior asistieron a la misma, ya que los diputados uruguayos enviados por Artigas fueron rechazados en junio de 1813. El objetivo de la Asamblea del Año XIII era proclamar la independencia y redactar la constitución del nuevo estado. Sin embargo, durante su transcurso, los intereses sectoriales dividieron a los diputados, lo que terminó con una postergación de la declaración de la independencia. A pesar de ello obstante, la Asamblea estableció una serie de resoluciones importantes.

Obra de la Asamblea General Constituyente del Año XIII

Aunque la Asamblea no logró redactar una constitución ni declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de La Plata, pudo sin embargo dictar varias resoluciones importantes: 1) Eliminó mayorazgos y títulos de nobleza; 2) aprobó el uso del Escudo Nacional el 12 de marzo de 1813; 3) estableció la libertad de vientre de las esclavas, lo que quería decir que todos los hijos de esclavos que nacieran a partir de ese momento serían hombres libres; 4) prohibió el trafico de esclavos; 5) encargó la composición del himno nacional argentino; 6) aprobó un estatuto reglamentario que reemplazaba al Segundo Triunvirato por un Directorio unipersonal.

Se puede afirmar que lo más importante de la Asamblea del Año XIII fue que asumió la soberanía nacional por primera vez en nombre del pueblo de las Provincias Unidas del Río de La Plata, y no del rey Fernando VII, como lo había hecho la Primera Junta y la Junta Grande. Por ello asumió la dirección del gobierno, y durante los primeros meses de 1813 tuvo una autoridad muy superior a la del Triunvirato. A comienzo de 1814, la Asamblea dio un paso más en dirección de la concentración del poder en el Ejecutivo, al crear el Directorio, cargo unipersonal para el que eligió a uno de los miembros más nuevos del Triunvirato, Gervasio Posadas, quien se convirtió en el primer Director Supremo el 31 de enero de 1814, gobernando sin consultar casi a la Asamblea.