Biografía de Carlos María de Alvear

Monday, June 28, 2010

Carlos María de Alvear (1789 - 1852) fue un militar y Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Fue uno de los pocos militares argentino de la guerra de la independencia que inició su carrera militar en España. Dirigió exitosamente el Ejército Argentino durante la guerra del Brasil.

Carlos María de Alvear nació el 25 de octubre de 1789 en Misiones Orientales (actualmente territorio brasileño). Su padre era Diego de Alvear y Ponce de León, un español oriundo de Córdoba, España, y su madre María Balbastro, criolla de Buenos Aires. Su nombre completo era Carlos María Antonio del Santo Angel Guardian. "Santo Angel" era el nombre del pueblo donde nació. En 1804, Carlos María de Alvear se trasladó a Cadiz. Durante el transcurso del viaje su madre y seis hermanos murieron en una explosión durante un incidente con una flotilla inglesa. El y su padre se salvaron porque viajaban en otro navío.

En 1807, se incorporó a la Brigada de Carabineros Reales del Ejército Español con el grado de alférez y participó en la campaña contra la invasión napoleónica luchando en las batallas de Tudela, Tarancón, Uclés y Talavera y en los combates de Los Yébenes, Mora y Consuegra. Llegó a Cádiz a fines de 1809 y a los pocos meses fundó la Logia Nro 3 de la Sociedad de los Caballeros Racionales, la cual era una filial de la Logia Lautaro, a la que luego se incorporaría José de San Martín. A fines de 1810 pidió licencia del ejército español.

En marzo de 1812, Alvear regresó a Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning, el mismo barco en que viajaban San Martín, José Matías Zapiola y otros militares notorios. A su desembarco recibió el nombramiento de capitán y sargento mayor del flamante escuadrón de Granaderos a Caballo. Fue quien presentó a San Martín en la sociedad porteña y fue su padrino de casamiento.

En Buenos Aires, Alvear se dedicó a organizar la Logia Lautaro, un grupo secreto que intentaba corregir la dirección política del gobierno. Dirigió con San Martín la revolución de octubre de ese año, que reemplazó al Primer Triunvirato por el Segundo, y que convocó a la Asamblea del año XIII. Organizó las elecciones de los representantes porteños y de las provincias y fue el primer presidente de dicha Asamblea. Logró que esta fijase un sistema unitario de gobierno, el Directorio, para el cual hizo elegir Director Supremo a su tío Gervasio Antonio de Posadas. Luego la Logia se dividió entre los partidarios de San Martín y los de Alvear, por lo que éste se lo sacó de encima enviándolo a mandar el Ejército del Norte.

En 1814, Carlos María de Alvear junto con Juan Larrea impulsó el proyecto de creación de una escuadra naval, cuyo mando se le otorgó a Guillermo Brown. Posadas lo nombró comandante del ejército que sitiaba a los realistas en Montevideo, reemplazando a José Rondeau, pero no asumió el mando de este ejército sino después de la victoria naval de Brown frente a Montevideo, por lo que su actuación militar fue muy breve. Negoció la entrega de la plaza, y utilizando un ardid la obligó a rendirse a discreción el 20 de junio de 1814. regresó a Buenos Aires y fue ascendido a brigadier general. Sin embargo, después de tres semanas, Alvear fue enviado nuevamente a la Banda Oriental a aplastar la oposición armada de Artigas, dirigiendo una campaña compleja. Como parte de esa campaña, Manuel Dorrego venció a Otorgués en la batalla de Marmarajá. Esta victoria significó su regreso a Buenos Aires, aunque Artigas y sus aliados continuaron la rebelión. A fines de 1814, Posadas lo nombró comandante del Ejército del Norte, pero una revuelta de sus oficiales lo obligó a regresar a la capital.

Debido a la falta de obediencia, el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas renunció y en su lugar la Asamblea nombró Director Supremo a Carlos María de Alvear para que cumpliera el resto de su mandato. El nuevo Director tenía sólo 25 años, y su breve gobierno fue calificado por muchos como una verdadera dictadura. Entre los que le objetaban se hallaba el entonces gobernador de Cuyo, José de San Martín. La ciudad de Buenos Aires, hasta entonces un bastión del unitarismo, se plegó al movimiento que encabezaba indirectamente San Martín. Tras la débil resistencia del coronel Enrique Paillardell, Alvear debió renunciar a su cargo sólo tres meses después de haberlo asumido y refugiarse en una fragata de guerra inglesa. Se dirigió a Brasil, mientras sus partidarios fueron arrestados, incluyendo a su tío Posadas.

A fines de 1819 se unió al general chileno José Miguel Carrera, quien era enemigo jurado de San Martín y Bernardo O'Higgins y otros opositores a las facciones que gobernaban en Buenos Aires y Santiago. Alvear y Carrera se unieron a las fuerzas federales dirigidas por Estanislao López y Francisco Ramírez, que derribaron al gobierno del Directorio en la batalla de Cepeda de 1820.

En 1822 regresó a Argentina luego de 7 años de exilio, gracias la denominada Ley del olvido, y a fines del año siguiente fue enviado como ministro plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos. Antes de presentarse ante el presidente James Monroe, Alvear viajo a Londres donde tuvo una importante entrevista con George Canning, Secretario de Relaciones Exteriores de Inglaterra. Durante esta entrevista Alvear enfatizó que las Provincias Unidas del Río de la Plata eran de facto independientes y que tenían un gobierno estable. También hizo hincapié sobre la justicia de los reclamos de Buenos Aires sobre la Banda Oriental, ocupada desde 1817 por Portugal y luego el Imperio de Brasil. Pocos días después de esta entrevista, el gabinete inglés decidió reconocer la independencia de las Provincias Unidas.

Durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, Carlos María de Alvear participó de la guerra contra el imperios de Brasil, derrotándolos en la batalla de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827. Alvear no pudo perseguir al enemigo por falta de buenos caballos, y la victoria no significó la destrucción del ejército brasileño, aunque este se desbando y sufrió importantes bajas. Meses más tarde Alvear retomó la ofensiva y logró una nueva victoria en el batalla de Camacua.

Falto de apoyo desde Buenos Aires, cuyo gobierno prefería concentrarse en enfrentar a los caudillos federales en lugar de proveerle los hombres y los recursos necesarios para continuar la guerra, debió retroceder y dejar su ejército en posición defensiva. A mediados de 1827 renunció y se retiró a Buenos Aires, dejando a José María Paz como comandante interino. Gracias a la ofensiva que Alvear había lanzado, el ejército imperial brasileño se vio obligado a abandonar las cercanías del territorio oriental y retirarse hasta la ciudad de Río Grande.

Con la llegada de Rosas al poder, en 1832, Rosas lo nombró embajador en Estados Unidos para resolver un conflicto entre los dos países originado en las Islas Malvinas. Pero su mala salud y un cambio de gobierno dejaron este nombramiento en suspenso. Durante este tiempo Alvear participó activamente en la política. En 1834 se alió con el caudillo federal Facundo Quiroga para establecer una constitución en las Provincias Unidas. El asesinato del caudillo riojano en Barranca Yaco desbarató estos planes.

Meses después, Rosas reasumió el gobierno con la suma del poder público. Alvear entonces estableció contacto con el Mariscal Andrés de Santa Cruz, presidente de la Confederación Perú-Boliviana, para solicitar su ayuda para derrocarlo. Esta conspiración fue descubierta por Rosas, que optó por deshacerse de Alvear nombrándolo embajador en Estados Unidos. La aceptación de este nombramiento por parte de Alvear fue considerada como una traición por los unitarios emigrados en Montevideo, como Lavalle, Paz, Iriarte, Mitre y Varela. Alvear partió hacia Estados Unidos a principios de 1838, cuando comenzaba el bloqueo francés al Río de la Plata. Defendió la postura adoptada por Rosas frente a las disputas con Francia e Inglaterra. También advirtió a su gobierno sobre el peligro que presentaban el neocolonialismo de aquellas potencias y el expansionismo norteamericano.

Carlos María de Alvear permaneció como embajador de la Confederación Argentina en Estados Unidos hasta después de la caída de Rosas, ya que su vencedor, Urquiza, lo confirmó en su cargo. Pero unas semanas más tarde, el 3 de noviembre de 1852, Alvear fallecía en Nueva York.