Gobierno de Rivadavia

Thursday, July 1, 2010

Se conoce como Gobierno de Rivadavia al período de gobierno que ejerció Bernardino Rivadavia como presidente de las Provincias Unidas del Río de La Plata desde el 8 de febrero de 1826 hasta el 7 de julio de 1827. Rivadavia fue el primer presidente de Argentina no-constitucional, ya que su nombramiento como presidente fue por una ley y no bajo la legalidad de una Constitución aprobada y sancionada por la voluntad del conjunto de las provincias argentinas. El primer presidente constitucional fue Justo José de Urquiza.

Ley de Presidencia

De acuerdo al artículo 8 de la Ley Fundamental, aprobada el 23 de enero de 1825 por el Congreso General Constituyente de 1824, el general Las Heras desempeñaba provisoriamente el Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de La Plata sin abandonar sus funciones de gobernador de la provincia de Buenos Aires. En julio de 1825, el citado militar ya había presentado su renuncia, considerando que le resultaba muy difícil la atención de ambos cargos, pero el Congreso no le aceptó en esos momentos.

Sin embargo, declarada la guerra contra el Brasil y ante las difíciles circunstancias, el diputado cordobés Elías Bedoya presentó en la sesión del 28 de enero de 1826 un proyecto para crear un Poder Ejecutivo permanente de carácter nacional, separado del cargo de gobernador de Buenos Aires. Luego de varios debate, el Congreso la Ley de Presidencia el 6 de febrero de 1826, creando así el cargo de Presidente de las Provincias Unidas del Río de La Plata, funcionario que sería elegido por la propia asamblea. El 7 de febrero el Congreso, con mayoría unitaria, eligió presidente a Bernardino Rivadavia por 35 votos contra 3.

Gobierno de Rivadavia

Al día siguiente de haber sido elegido, el 8 de febrero de 1826, Rivadavia inicia su gobierno, enviando al Congreso un proyecto por el cual declaraba a la ciudad de Buenos Aires y parte de la campaña capital de todo el Estado. El proyecto originó fuertes resistencias: el federalismo porteño, encabezado por Manuel Dorrego y Manuel Moreno, se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. Tras largos e intensos debates el proyecto fue aprobado el 4 de marzo de 1826 por 25 votos contra 14 convirtiéndose el Ley, la Ley de Capitalización.

Medidas económicas durante el gobierno de Rivadavia

Banco Nacional
El Banco de Descuentos de la provincia fue transformado en el Banco Nacional en 1826, y estaba autorizado a abrir sucursales en las provincias. Su capital formado por el aporte del Estado y por acciones que se suscribirían en todo el territorio, sería de 10.000.000 pesos (de la época). Las funciones del Banco Nacional eran: recibir depósitos, tomar dinero a interés, otorgar préstamos, acuñar monedas y billetes convertibles, etc.


El Banco, que absorbió al Banco de Descuentos de la provincia, no logró reunir el capital correspondiente y el papel moneda que emitió careció de respaldo. Los gastos derivados de la guerra del Brasil llevaron al gobierno a solicitar reiteradas sumas que provocaron su ruina. En 1836, vencido el plazo de diez años establecido por la ley, Rosas dispuso su disolución.

Nacionalización de los recursos

El presidente Rivadavia dispuso la inmediata nacionalización de Buenos Aires y sus instituciones, incluida la aduana; la recaudación pasaría al gobierno nacional, quien la usaría en beneficio de todo el país, pero no se contemplaba la distribución entre las provincias. Además, la deuda pública de la provincia de Buenos Aires se nacionalizó. La ley de Consolidación de la Deuda Pública del Estado declaró hipotecadas todas las tierras públicas de la Nación y prohibió su venta sin permiso especial del Congreso. Se nacionalizaron tierras que hasta ese momento se consideraban provinciales, sobre las que se debía aplicar el sistema de enfiteusis.

Guerra del Brasil

Rivadavia reorganizó el Ejército, incrementó el número de cuerpos de la Escuadra Nacional y creó el Estado Mayor. Si bien inicialmente la posición del Imperio del Brasil fue más ventajosa, las fuerzas eran parejas y la guerra se alargaba, transformándose en una carga económica. Luego de que las fuerzas argentinas vencieran en los triunfos parciales de Ombú y Bacacay obtuvieron el triunfo en la batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero de 1827. Sin embargo, la falta de recursos impidió definir la contienda, tanto por tierra como por mar.

Finalmente, Rivadavia envió al ministro Manuel José García a gestionar la paz. García firmó un tratado que luego sería conocido como el "tratado deshonroso", ya que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Banda Oriental y se comprometía a pagarle a Brasil una indemnización en metálico y accedía a desarmar la isla Martín García. El presidente Rivadavia rechazó el convenio; pero igualmente sufrió el costo político del pacto, que se convertiría en una de las razones de su renuncia.

Constitución de 1826

En 1826, pese a las dificultades internas y externas (la guerra con el Brasil había sido declarada el 1 de enero de ese año) Rivadavia instó al Congreso a dictar una Constitución.

La Constitución sancionada en 1826 proclamaba el sistema representativo, republicano, consolidado en unidad de régimen. El gobierno nacional se organizaba en base al principio de división de poderes. Los gobiernos de provincia estarían a cargo de gobernadores, elegidos por el presidente con acuerdo del Senado, a propuesta en terna de los Consejos de Administración; estos organismos eran elegidos por el pueblo de cada provincia.


Renuncia de Rivadavia

Además de ganarse la enemistad de las provincias del interior gracias a la Constitución de 1826 y todas las medidas centralistas que tomó; la guerra con el Brasil había agotado los recursos. Gran Bretaña presionaba para acordar una paz que garantizase la reanudación del comercio exterior.

La noticia de la negociación de García colmó la paciencia de todos: el presidente desconoció el acuerdo, pero, considerado responsable de la situación, renunció ante el congreso el 27 de junio de 1827. Entregó el mando a Vicente López y Planes, presidente provisorio elegido por el Congreso por una ley de emergencia. El congreso se disolvió y nadie volvió a acordarse de la constitución. La provincia de Buenos Aires recuperó su autonomía, eligiendo gobernador a Dorrego.


El conflicto con Brasil continuó hasta que, durante el gobierno de Manuel Dorrego y con la presión de Inglaterra, se llegó a una Convención Preliminar de Paz, donde se disponía la independencia de la República Oriental del Uruguay y el cese de las hostilidades.