Coalición del Norte contra Rosas

Wednesday, September 15, 2010

Se conoce como Coalición del Norte Contra Rosas a la alianza política y militar organizada por el gobernador de Tucumán Marco Avellaneda, Juan G Lavalle y Gregorio Araoz de Lamadrid contra del dictador Juan Manuel de Rosas en 1840, durante su segundo gobierno. Se unieron a esta coalición los gobernadores de Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy.

Antecedentes

Cuando murió el caudillo federal de Tucumán Alejandro Heredia, los unitarios del norte se habían ido organizando y empezaron a controlar los gobiernos de Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca. Como tenían en su poder el armamento enviado por Rosas a Heredia para la guerra contra Bolivia, y decidió mandar como emisario a Lamadrid para quitárselo antes de que se pronunciaran contra él. La elección fue un gran error de parte del Restaurador, ya que el general tucumano Gregorio Aráoz de La Madrid, que siempre había sido unitario, al llegar a su provincia natal cambió de bando y se unió a los rebeldes. Éstos se pronunciaron contra de Juan Manuel de Rosas y formaron la Coalición del Norte, dirigida por el gobernador de Tucumán Marco Avellaneda, a la que se unió Juan Galo Lavalle.

La Coalición del Norte

El 7 de abril de 1840, la provincia de Tucumán se pronunció públicamente contra Rosas; lo desconocía en su carácter de gobernador de Buenos Aires y le retiraba la delegación de las relaciones exteriores. Lamadrid se pasó a sus filas, y fue nombrado comandante del ejército provincial. A lo largo del mes de abril, Avellaneda convenció a los demás gobiernos de imitar su pronunciamiento. Se unieron a ellos Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El único gobernador del norte que se negó de plano a unírseles fue Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero.

Unos meses más tarde, el 24 de agosto, se formalizaría la Coalición, en un tratado. Para terminar de convencer al gobernador de La Rioja, Tomás Brizuela, se lo nombró comandante del ejército de la Coalición. Se mantuvieron intensas relaciones con el gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, enemigo también de Rosas. Pero la relación directa era imposible, excepto a través del Chaco, camino impracticable para grandes ejércitos. Si bien el objetivo confeso de la Coalición del Norte era obligar a reunir un congreso constituyente, con o sin Rosas, o incluso contra él, pero realmente no se dieron pasos útiles en esa dirección.

Debido a las deserciones y falta de una sólida organización militar, los ejércitos de la coalición fueron derrotados separadamente.

En Tucumán las fuerzas rosistas al mando del uruguayo Manuel Oribe batieron al ejército de Marco Avellaneda, quien fue ejecutado y su cabeza fue expuesta en una pica en la plaza mayor de la ciudad de Tucumán. Lavalle, quien había sido derrotado en la batalla de Quebracho Herrado en noviembre de 1840, fue perseguido hasta Jujuy, donde fue asesinado en la ciudad de San Salvador de Jujuy por una partida rosista; su cuerpo fue llevado por sus tropas a lo largo de la Quebrada de Humahuaca, donde fue descarnado; finalmente sus huesos fueron enterrados en Bolivia (sus restos serían repatriados por la Provincia de Buenos Aires en 1861, durante el gobierno de Mitre para ser sepultados en la Recoleta). El general Lamadrid pudo escapar; luego comandaría el ala derecha del ejército de Urquiza en la batalla de Caceros.