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Thursday, September 23, 2010

Presidencia de Urquiza

La presidencia de Urquiza fue el periodo de gobierno constitucional de Justo José de Urquiza, electo presidente de acuerdo a la Constitución de 1853. Se hizo cargo del ejecutivo el 5 de marzo de 1854, manteniendose en el mismo hasta el 5 de marzo de 1860. Con la presidencia de Urquiza se inaugura el periodo institucional de la República, dejando a trás la época de caos y anarquía que caracterizó las luchas civiles entre unitarios y federales.

Durante su período presidencial, la Provincia de Buenos Aires estaba separada del resto de las provincias como un estado independiente por no haber firmado y adherido a lo establecido por el Acuerdo de San Nicolás. Es por ello que el acontecimiento más importante de la presidencia de Urquiza fue la firma del Pacto de San José de Flores, suscripto el 11 de noviembre de 1859, el cual estableció las pautas para el ingreso de Buenos Aires a la República. La adhesión de esta provincia rebelde se verificaría por medio de la aceptación y jura solemne de la Constitución de 1853, previa revisión de la misma.


Antecedentes

Urquiza fue una de las figuras histórica más importante de la República Argentina, ya que fue este caudillo entrerriano el único que pudo derrotar a Rosas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) luego de su pronunciamiento el año anterior. Esto posibilitó el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, el cual a su vez convocó al Congreso Constituyente de Santa Fe que sancionó el 1 de mayo de 1853 la Constitución Nacional, en torno a la cual se organizaría jurídicamente la República Argentina.

A fines de agosto de 1853, Urquiza había convocado al pueblo de todo el país con el propósito de elegir el primer presidente constitucional. Los comicios para designar electores se efectuaron a comienzos de noviembre y luego los votos fueron enviados al Congreso de Santa Fe, que practicó el escrutinio definitivo el 20 de febrero de 1854. Por amplia mayoría fue elegido presidente de la nación el General Urquiza, y para el cargo de vice-presidente la asamblea designó al doctor Salvador María del Carril.


Presidencia

Los electos presidente y vice-presidente prestaron juramento el 5 de marzo de 1854 ante el Congreso Constituyente, el cual clausuró sus sesiones de inmediato. Urquiza y sus ministros se trasladaron a la ciudad entrerriana de Paraná, donde quedó establecida la capital provisoria de la Confederación Argentina. El gabinete de Urquiza estaba conformado por Benjamín Gorostiaga (ministro del interior); Facundo Zuviría (ministro de relaciones exteriores), quien sería reemplazado por Santiago Derqui; Juan María Gutierrez (ministro de justicia e instrucción pública); Rudecindo Alvarado (ministro de guerra y marina); Mariano Fragueiro (ministro de hacienda).

Luego de asumir el mando, Urquiza convocó a elecciones para formar el Congreso Nacional, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución. Elegidos sus miembros ambas cámaras iniciaron sus sesiones en la capital provisioria el 22 de octubre de 1854.

Al frente de la Nación, Urquiza debió vencer numerosas dificultades, debido a la precaria situación económica y al problema político que significaba la separación de Buenos Aires. Sin embargo la separación de esta provincia no representaba la opinión unánime de los habitantes de Buenos Aires y un importante grupo de militares y civiles partidarios del federalismo dispuso derribar al gobierno provincial, pero el intento fracasó a principio de noviembre de 1854.

Las relaciones de ambos Estados se agravaron cuando el territorio de Buenos Aires fue invadido por el General Jerónimo Costas, pero el Gral Hornos lo vencio en El Tala. El coronel Bartolomé Mitre, al frente de efectivos bonaerenses, persiguió a los dispersos y penetró en jurisdicción de Santa Fe.

El gobierno de Buenos Aires culpó a Urquiza por los incidentes, pero ante las repuestas satisfactorias del último, dispuso firmar los tratados conocidos como "pactos de convivencia". El primero se suscribió el 20 de noviembre de 1854 y disponía mantener la situación imperante antes de la lucha y no recargar con impuestos el comercio entre ambos Estados. Un nuevo tratado se firmó el 8 de enero de 1855 y por sus cláusulas los dos gobiernos se comprometían a defender la soberanía nacional y a no desmembrar parte alguna del territorio en caso de ataque exterior.


Los derechos diferenciales

La Confederación afrontaba un serio problema económico, basta citar que sobre un gasto de tres millones de pesos, el déficit superaba el millón de pesos. El puerto de Buenos Aires encauzaba la corriente comercial procedente del extranjero desde la época de la dominación española. Las ganancias de su Aduana enriquecieron al pueblo bonaerense mientras el resto del país debía afrontar graves problemas económicos.

El diputado cordobés Manuel Lucero presentó un proyecto de ley llamado "derechos diferenciales", por el cual los productos extranjeros que pasaban por Buenos Aires serían gravados con un elevado impuesto, no así los que penetrasen directamente por el puerto de Rosario, perteneciente a la Confederación. Aunque el proyecto fue aprobado luego de acaloradas sesiones, la aplicación de los derechos diferenciales fracasó en la práctica y no solucionó las dificultades económicas de la Confederación.


Se profundizan las diferencias con Buenos Aires bajo el gobierno de Alsina
En 1857 se hizo cargo del gobierno de la Provincia de Buenos Aires Valentin Alsina, quien era representante del más intransigente porteñismo y dispuesto a imponerse sobre Urquiza por medio de las armas. Mientras en la Confederación aumentaba el encono hacia Buenos Aires, un suceso sirvió para precipitar los acontecimientos. Habían asumido el gobierno de San Juan hombres partidarios de la política centralista porteña, quienes apresaron a Nazario Benavidez, quien era un federal que por largos años había dirigido la provincia cuyana. Se lo acusaba de conspiración.

Urquiza envió una comisión interventora, pero cuando arribaron los emisarios del gobierno nacional, Benavidez había sido ya asesinado el 23 de octubre de 1858. El episodio provocó hondo malestar en el gobierno de Paraná y en el resto de la confederación, no así en Buenos Aires donde se consideró acertada la medida.

El curso de los acontecimientos motivó que el Congreso de Paraná dictase el 1 de abril de 1859 una ley por la cual Urquiza debía reincorporar en forma pacífica la provincia disidente, pero si esto no era posible ordenaba emplear las armas a la brevedad. El gobierno de Alsina interpretó esta ley como una formal declaración de guerra y en el mes de mayo ordenó a sus tropas repeler cualquier agresión, confiando el mando de sus efectivos al General Bartolomé Mitre.


Batalla de Cepeda

Urquiza avanzó con el ejército de la Confederación sobre Buenos Aires, avistando los efectivos de Mitre en la cañada de Cepeda, al norte de Pergamino. Luego de algunos movimientos tácticos previos, ambas fuerzas chocaron el 23 de octubre de 1859. El ejército bonaerense fue derrotado y al caer la tarde se replegó en dirección a San Nicolás donde Mitre pudo embarcar gran parte de sus hombres y regresar a Buenos Aires.

Libre de enemigos, el vencedor prosiguió su avance y dio a conocer una proclama en la que sostenía su política de integración y pacificación.


Pacto de San José de Flores

Entretanto, la noticia de la derrota conmovió a las autoridades de Buenos Aires y el gobernador Alsina tomó varias medidas defensivas y confió nuevamente el mando de las tropas al Gral Mitre. Urquiza avanzó hasta San José de Flores, donde acampó al frente de 20.000 hombres. De esta manera Buenos Aires quedó sitiada y el vencedor aunque las circunstancias lo favorecían en caso de ataque, prefirió negociar. Las conferencias se iniciaron en la chacra de Monte Caseros y concluyeron en San José de Flores.

Eliminadas las dificultades, el convenio de paz, conocido históricamente como Pacto de San José de Flores, fue firmado el 11 de noviembre de 1859. Según el tratado Buenos Aires se declaraba "parte integrante de la República Argentina" y con el objeto de incorporarse al resto del país, debía reunirse en un lapso de veinte días una Convención provincial a fin de estudiar la Constitución promulgada en mayo de 1853.

En caso de reformas a dicha Carta Fundamental, se reuniría una Convención Nacional, cuyas resoluciones serían aceptadas por la provincia de Buenos Aires. Esta aseguraba la integridad de su territorio como también la propiedad de sus establecimientos oficiales, no así de la Aduana, que desde ese momento pertenecía a la Confederación.