Salón Literario

Wednesday, September 15, 2010

En la historia argentina, el Salón Literario era el recinto contiguo a la librería de Marcos Sastre, ubicada en la calle Victoria No 59, donde se reunían los intelectuales y escritores de la Generación del 37, como Estaban Echeverría y Juan B. Alberdi.

Como el conocido Gabinete de Lectura de 1835 había quedado muy reducido ante el aumento de la concurrencia de la juventud intelectual de la época, Marcos Sastre decidió trasladar su librería a un inmueble mucho más amplio donde pudiera caber la concurrencia culta. De esta manera, fundó en junio de 1837 el célebre Salón Literario donde los jóvenes entusiastas se reunían para intercambiar ideas, las cuales eran contraria a la política del dictador Juan Manuel de Rosas.

En aquella época las Provincias Unidas del Río de La Plata era una vasta extensión despoblada sin explotar, siendo la única fuente de ingreso de divisa la exportación de carne salada y cuero de su ganado de baja calidad. Esta vasta extensión de las pampas era conocida en la época como el desierto, donde merodeaba el malón, los aborígenes que atacaban al viajero y poblaciones, matando y secuestrando a sus mujeres donde morían en cautiverio. A esta desolación hostíl y salvaje se sumaba la persecución cruel y sin tregua del régimen rosista a sus opositores a través de La Mazorca (una especie de policía secreta del estado totalitario). Juan Manuel de Rosas había aislado al país aun más imponiendo muchas trabas arancelaria y persiguiendo a quienes eran partidario de una economía más abierta al mundo.

Los jóvenes como Sarmiento, Escheverría, Juan Bautista Alberdi, Miguel Cané (padre), y Vicente Fidel López, que se reunían en el Salón Literario, querían modernizar al país, haciendo de él una nación pujante y moderna, con instituciones sólidas, fundadas alrededor de una Constitución republicana y democrática que garantizara la libertad de expresión, el líbre emprendimiento económico, la propiedad privada, y los derechos individuales, como lo era los Estados Unidos de America del Norte, o Inglaterra con su monarquía parlamentaria y democrática. Sin embargo, el régimen de Rosas, obligó a estas luminarias a exiliarse en países extranjeros. Algunos fueron a Chile, otros a Francia.

Sarmiento, que frecuentaba muy a menudo el Salón Literario, escribió con respecto al segundo gobierno de Rosas: "El terror estaba ya en la atmósfera, y aunque el trueno no había estallado aun, todos veían la nube negra y torva que venia cubriendo el cielo".