Batalla de Maipú

Tuesday, November 9, 2010

La batalla de Maipú aconteció en el valle del río Maipo, a 10 km al sur de Santiago de Chile, el 5 de abril de 1818, siendo librada por el Ejército de los Andes, comandado por el General San Martín, y el Ejército Realista, bajo las órdenes del General español Mariano Osorio. Aunque el desenlace de este feróz enfrentamiento armado fue una victoria decisiva del ejército libertador sanmartiniano que aseguró la independencia de Chile, la batalla de Maipú fue un gran ejemplo de heroica y tenaz resistencia por parte de los batallones españoles que lucharon hasta la muerte.

Tras haber sido derrotados por el Ejército Realista en la batalla de Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818, las tropas criollas dispersas habían sido reagrupada bajo las órdenes de San Martín y las Heras, emprendiendo la retirada en forma ordenada por el camino real hacia Santiago de Chile. Luego de ser reforzado y pertrechado, San Martín acantonó a su ejército nuevamente el 1 de abril de 1818, sobre unas colinas bajas en la parte sur del llano del valle del río Maipo, esperando al Ejército Realista, el cual tomaría posición del terreno en el anochecer del día 4 de abril en una formación similar al ejército criollo.

Al amanecer del 5 de abril, San Martín desplegó a su ejército de 4.900 hombres de la siguiente manera: el ala derecha estaba conformada por una división de infantería, bajo el mando del General Las Heras; el centro por otra división de infantería comandada por el General Alvarado; el ala izquierda estaba formada por una división de infantería chilena, bajo el mando del Tte Coronel Ramón Freire; el Regimiento de Granaderos a Caballos, conducido por José Matías Zapiola se colocó en el extremo derecho.

La batalla de Maipú se inició alrededor de las 11:30 horas del 5 de abril de 1818 con un intenso fuego de la artillería del Ejército de los Andes. Al ver que el ejército realista había tomado una posición defensiva, San Martín envió las fuerzas atacando el centro y la derecha de los españoles, mientras que Juan Gregorio de Las Heras comandó el ataque por las fuerzas colocadas en otro cerro, allí los patriotas tomaron un cerro, amenazando la izquierda realista. Las Heras y sus hombres junto con un grupo del Regimiento de Granaderos a Caballo tomaron la posición española en la cima de una colina baja, cuyos defensores realista se retiraron hacia el centro del otro cerro donde todavía se encarnizaban duros combates.

Las Heras siguió atacando la izquierda realista, mientras que la división chilena de Freire cargó sobre la derecha y el centro enemigo. Mariano Osorio, creyéndolo todo perdido se retiró con su caballería buscando salvar su vida. José Ordóñez nunca se resignó a perder la batalla y organizó maniobras con las que solo se desorganizó más, debido a lo estrecho del terreno. De esta manera, la mayor parte del ejército criollo subió al llano donde sólo quedaban los 4 batallones conformados por españoles puros: Burgos, Arequipa, Concepción e infante Don Carlos (Real de Lima), rodeados por todas partes. A pesar de ello, decidieron continuar luchando heroicamente.

Para resistir la embestida de la caballería americana, los españoles formaron un cuadro y se replegaron hacía el caserío de Lo Espejo, sufriendo un tercio de las bajas pero guardaron la formación. Luego, valientemente soportaron 8 cargas más de la caballería criolla. San Martín diría: "jamás se vio una resistencia más vigorosa, más firme y más tenaz". Entonces, Bernardo O´Higgins, con mil hombres, irrumpió en el campo de batalla. El batallón de cazadores de Coquimbo se lanzó contra el caserío, creyendo que los fatigados realistas cederían. Sin embargo, las descargas de fusilería y de dos cañones que les quedaban, les infringieron 250 bajas, lo que causó su retirada.

San Martín, que no quería poner en peligro a más hombres, ordenó concentrar la artillería. Diecisiete piezas se juntaron y arrasaron Lo Espejo. Los restos de los batallones españoles soportaron el fuego. Apoyados por las piezas, los patriotas se lanzaron al asalto definitivo. Los escasos defensores que quedaban en el caserío fueron arrollados.