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Wednesday, November 3, 2010

Presidencia de Pellegrini (1890-1892)

Carlos Pellegrini se hizo cargo de la presidencia de la Nación luego de la renuncia de Juárez Celman, quien se había visto obligado a dimitir como consecuencia de la Revolución de 1890. En ese entonces el país atravesaba un período de grandes dificultades, pues había superado y aplastado una sublevación golpista cívico-militar para luego enfrentar una dramática crisis económica y financiera. De ese modo, durante la presidencia de Pellegrini, la Nación debía responder a las deudas contraídas con el extranjero por sumas muy elevadas, pero las arcas estaban exhaustas y los bancos oficiales en quiebra.

Carlos Pellegrini era un hombre templado e inteligente y debió poner a prueba su capacidad de gobernante. Guiado por fines conciliatorios, integró su gabinete con figuras pertenecientes a diversas tendencias políticas, aunque siguió las directivas del partido Autonomista, cuya jefatura volvió a ocupar su ministro Roca.

Obras de la Presidencia de Pellegrini

Para resolver el tema del endeudamiento, Pellegrini obtuvo de capitalistas y hombres de negocios la suscripción de un empréstito interno. En diciembre de 1891 inauguró el Banco de la Nación Argentina con un capital mixto de 50 millones de pesos. Este organismo prestó grandes beneficios en la recuperación económica. También fue creada la Caja de Conversión, a fin de sanear el valor de la moneda.

La situación imperante obligó al gobierno a suprimir los gastos considerados innecesarios y las obras públicas, aplicando sobre la población una ley de impuestos internos para aumentar la recaudación y reducir el déficit de caja. Fueron recuperadas para el patrimonio de la Nación las Obras Sanitarias de la capital y más de 3.000 leguas de tierras fiscales entregadas al lucro de los especuladores. Para mantener el crédito con Inglaterra, Pellegrini envió a Londres a Victorino de la Plaza.

En materia educativa, el presidente dispuso la creación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva su nombre, y en 1891 inauguró el Museo Histórico Nacional. Con respecto a las fuerzas armadas, el Ejército comenzó a utilizar para sus tropas de infantería el fusil alemán Mauser, y las instalaciones del Colegio Militar de la Nación fueron trasladadas al pueblo de San Martín.

Acontecimientos políticos

Durante la Presidencia de Pellegrini continuaron las tensiones políticas. Los opositores de la Unión Cívica sostenían los principios de la Revolución de 1890 y culpaban al gobierno de proseguir las líneas políticas de Miguel Juárez Celman. En enero de 1891, la Unión Cívica reunió una Convención Nacional en Rosario, y con espíritu conciliador proclamó la fórmula Bartolomé Mitre-Bernardo de Irigoyen para el período gubernativo 1892-1898.

Mitre, que se encontraba en Europa, aceptó su candidatura y a su regreso en el mes de marzo de 1891 fue recibido con una imponente manifestación popular. El presidente Pellegrini y el Gral Roca, quien era jefe del Autonomismo, llegaron un acuerdo con Mitre, por el cual el último aceptó reemplazar de la fórmula a Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu.

División de la Unión Cívica

Este acuerdo provocó una inmediata y profunda conmoción política que llevó a la división de la Unión Cívica: los que aprobaron el acuerdo formaron la Unión Cívica Nacional (roquistas, pellegrinistas, y mitristas); y los extremistas revoltosos con tendencias golpistas se organizaron en torno de la Unión Civica Radical, cuyo conductor era Leandro N. Alem. Esta última agrupación política, que como su nombre lo indica era radicalmente extremista y opuesta a todo diálogo político.