Revolución de 1890

Monday, November 1, 2010

En la historia argentina se conoce como Revolución de 1890 a la rebelión cívica que tuvo lugar el 26 de julio de 1890, conducida por la recién formada Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña, Lionel Laufi entre otros. Aunque la Revolución de 1890 fue aplastada por el gobierno, el presidente de turno Miguel Juárez Celman se vió forzado a presentar su renuncia, siendo reemplazado por el vicepresidente Carlos Pellegrini. Entre las causas que provocaron esta rebelión, también conocida como Revolución del Parque, figuran la grave crisis económica producto del endeudamiento, la especulación accionaria de la bolsa de comercio, un rebrote inflacionario producto de una emisión excesiva de masa monetaria, y la impopularidad del gobierno de Juárez Celman.

El descontento de la población se generalizó y encontró rápidamente al presidente Juárez Celman como chivo emisario. El 13 de abril de 1890 se realizó un gigantesco mitin para fundar la Unión Cívica. La convocatoria fue firmada prácticamente por todos los sectores opuestos al gobierno a través de sus máximos representantes. Allí estaban desde el ex presidente Bartolomé Mitre y sus seguidores, de tendencia conservadora oligárquica, hasta los líderes católicos José Manuel Estrada y Pedro Goyena, que se oponían activamente al laicismo del gobernante Partido Autonomista Nacional. Entre los convocantes hay jóvenes como Juan B. Justo, que pocos años después fundaría el Partido Socialista de Argentina, y el abogado Francisco Barroetaveña que había movilizado a los jóvenes progresistas de clase media de Buenos Aires. Pero también estaba Bernardo de Irigoyen, que se había alejado del oficialismo, el historiador y ex rector de la Universidad de Buenos Aires Vicente Fidel López, el histórico general Juan Andrés Gelly y Obes, el empresario Mariano Billinghurst, y por supuesto la que fuera el ala popular del alsinismo, Leandro Alem y Aristóbulo del Valle. Leandro Alem resultó elegido presidente de la Unión Cívica.

Una vez creada la Unión Cívica, se formó una Junta Revolucionaria y se iniciaron los contactos entre los dirigentes políticos opositores y sectores de las fuerzas armadas descontentos con el roquismo. En particular se formó una logia militar para apoyar a la Unión Cívica, que contaba con la simpatía de los jóvenes oficiales y fue conocida como la Logia de los 33 oficiales. Sus líderes eran el capitán José M. Castro Sumblad, capitán Diego Lamas, el teniente Tomás Vallée y el subteniente José Félix Uriburu. Este último 40 años más tarde encabezaría el golpe de estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen. La logia militar le ofreció a Alem el apoyo del 1º de Infantería, el 1º de Artillería, el 5º de Infantería, el batallón de ingenieros, una compañía del 4º y un grupo de cadetes del Colegio Militar.

El sábado 26 de julio, entre las 4 de la madrugada y las 8:00, las tropas de ambos bandos tomaron posiciones. El centro de los enfrentamientos estuvo ubicado en las plazas Lavalle y Libertad y en las calles adyacentes, pertenecientes al barrio de San Nicolás. A ello hay que sumarle la acción militar de la flota naval, también sublevada.Luego de tres días de intensa lucha, el martes 29 de julio se firmó la capitulación en el Palacio Miró, estipulando las condiciones de la rendición de los golpistas y el proceso de desarme de sus tropas. El 6 de agosto de 1890, una semana después de la rendición, el presidente Miguel Juárez Celman presentó su renuncia, que le fue aceptada de inmediato. En su reemplazo asumió el vicepresidente Carlos Pellegrini, quien nombró a Julio A. Roca como su ministro del Interior.