Caracalla (Emperador Romano)

Wednesday, December 29, 2010

Caracalla fue un emperador romano (188 – 217) que reinó desde el año 211 al 217. Sucedió en el trono a su padre Septimio Severo. Nació en Lugdunum, Galia, en el 188, siendo su nombre original Lucio Septimio Bassiano. Su madre era Julia Domna, quien había nacido en la actual Siria. Cuando su padre tomó el poder, Caracalla tenía sólo 7 años de edad, pero es nombrado César y por lo tanto sucesor; entonces su padre ordenó el cambio de su nombre de nacimiento, Lucio Septimio Bassiano, por el de Marco Aurelio Antonino, en otro intento de legitimación al entroncarse ficticiamente con la prestigiosa dinastía anterior.

En 198, con la victoria de su padre en Oriente, es nombrado augusto y, por ende, formalmente co-emperador, nombrando simultáneamente César a su hermano Publio Septimio Geta, que se incorpora en el año 209 como tercer co-emperador. Para fortalecer y a la vez proteger a su futura dinastía, en el año 202 Septimio Severo casó a Caracalla, en contra de su voluntad, con Fulvia Plautilla, hija del prefecto de los pretorianos Fulvio Plautiano. Si bien su nombre oficial era Marcus Aurelius Severus Antoninus Augustus, en la historia se lo conoce con el sobrenombre de "Caracalla", lo cual hace referencia a una capa larga de origen galo cuyo uso introdujo en Roma; aunque dicho sobrenombre nunca se utilizó oficialmente, es por el que se le conoce en toda la historiografía.

Las relaciones de Caracalla con su hermano Geta no eran buenas. Hubo una constante rivalidad entre ambos que se agravó con la muerte de su padre y la herencia compartida del trono el 4 de febrero de 211. El enfrentamiento culminó en el asesinato de Geta por parte de Caracalla en Roma en 212; aquél murió en los brazos de su madre. Hay varios motivos para este asesinato. Algunos historiadores suponen celos y ansia de poder. Otros apuntan a que Caracalla se adelantó de esta manera a un levantamiento de Geta con sus partidarios. En esta dirección apunta también el hecho de que, luego de la muerte de Geta, fueron ejecutados también unos 20.000 testigos de su implicación en el asesinato. Tras la muerte de su hermano, Caracalla abandonó Roma para embarcarse en campañas militares y no volvió a la ciudad hasta su muerte en 217.

El legado más importante de su mandato fue el llamado Edicto de Caracalla o Constitutio Antoniniana (212), por el cual se extendía la ciudadanía romana a todos los habitantes libres de las provincias. Dicha medida, aconsejada por el deseo de acrecentar la unidad política del Imperio y de elevar los ingresos fiscales, dio un gran impulso a la romanización, al dejar al margen de la ciudadanía sólo a las poblaciones rurales y a los bárbaros instalados en las fronteras.