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Monday, December 20, 2010

Dinastía Antonina

La dinastía Antonina fue la dinastía de siete emperadores romanos que se sucedieron en forma sucesiva y que gobernaron el Imperio Romano desde el año 96 al 192. Comenzó con Nerva en el 96, y le sucedieron Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio (con Lucio Vero), y Cómodo. El término antonino o antonina proviene no del primer emperador de la familia, sino de Antonino Pío, quien llevara a cabo un modelo de gobierno, reuniendo las características de los demás reinados. El período en el que reinó la dinastía Antonina fue la época de oro del Imperio Romano, y sus emperadores, exceptuando Cómodo, se caracterizaron por ser ecuánimes, íntegros y buenos administradores.

La primera característica identitaria de esta dinastía, la cual garantizó su supervivencia por 96 años con cinco emperadores notables, era la elección de un sucesor por parte del gobernante. Como la mala suerte (o la fortuna) no le proporcionó herederos a Nerva, Trajano, Adriano ni Antonino Pío, el trono pasó en cada caso no en sucesión hereditaria sino a un hombre considerado por el emperador como el mejor para el puesto. Mal considerado tras el restrictivo reinado de Domiciano, al que su padre Vespasiano había asociado al trono, el principio de herencia del trono se mantuvo olvidado en los cinco primeros mandatos. Sólo Marco Aurelio romperá la tradición al nombrar a su hijo Cómodo, que sería, por otra parte, uno de los peores emperadores de Roma.

Se puede dar explicación al hecho de la elección arbitraria del sucesor admitiendo que ésta no fue la norma por defecto sino que, hecho excepcional, cuatro emperadores no tenían descendencia masculina en el momento de su muerte. La accesión al trono de Cómodo, que resultó por cierto mala, confirma esta idea.