Segunda Guerra Judeo-Romana

Tuesday, December 28, 2010

La Segunda Guerra Judeo-Romana, también conocida como Guerra de Kitos, fue una serie de rebeliones o alzamientos de comuninades judías en las provincias romanas de Cirenaica, Egipto, Chipre, Judea y Mesopotamia, entre los años 115 y 117 d.C. durante el reinado del emperador Trajano. El nombre de Guerra de Kitos proviene de Lucio Quieto, general romano quien reprimió la rebelión judía en Mesopotamia y fue luego enviado a Judea como procurador por el emperador Trajano, cargo que mantuvo hasta que fue ejecutado por orden de Adriano.

Resumen de la Segunda Guerra Judeo-Romana

En el año 115, el emperador Trajano comandaba la campaña militar en el este contra el Imperio Parto. La invasión romana en esa región había sido causada por la imposición en el trono de Armenia por parte de los Partos de un monarca partidario de ese imperio de oriente. Esta incursión en la esfera de influencia del Imperio Romano llevó a Trajano a iniciar una intensa campaña militar en esa región para reestablecer asegurar sus fronteras. A medida que el ejército romano avanzaba victorioso, los judíos se levantaban atacando las pequeñas guarniciones romanas que dedaban detras de las líneas. Esto provocó que otros comunidades judías se alzaran en armas en provincias que habían quedado desguarnecidas, ya que el grueso de las legiones romanas en el Norte de Africa (Cirenaica y Egipto) y Judea estaban siendo utilizadas en la guerra contra los partos en Armenia y Mesopotamia.

Tras intensos y encarnizados combates, las legionas romanas pudieron conquistar Mesopotamia, incluidas las ciudades de Babilonia y Susa, sedes de grandes academias judías. Las colonias judías de estas ciudades combatieron encarnizadamente contra las legiones romanas y apoyaron a los partos. Las comunidades griegas de Cirenaica (Libia) y Chipre atacaron los barrios judíos excusándose en el apoyo que estos daban a los partos. Este ataque llevó a las comunidades judías en esas regiones a levantarse en armas. Los judíos destruyendo numerosos templos dedicados a dioses romanos, como Júpiter, Apolo, Artemisa e Isis, así como edificios que simbolizaban el poder romano. Esto obligó a Trajano a enviar nuevas tropas al mando del praefectus pretorius Quinto Marcio Turbo para pacificar las provincias de Egipto y Cirenaica, lo que se logró en el otoño del año 117.

Mientras Trajano luchaba contra los partos en el golfo Pérsico, una nueva revuelta judía estalló en la Mesopotamia recién conquistada. Luego de feroz lucha, Trajano reconquistó Nísibis, Edesa y Seleucia (suburbio de Bagdad, Iraq). En cada una de estas ciudades había antiguas e importantes comunidades judías. Tras sofocar la rebelión, Trajano quedó inquieto con la situación y envió al general Lucio Quieto para eliminar a todos los sospechosos judíos en Chipre, Siria y Mesopotamia, nombrándolo procurador de la provincia de Judea.