Tercera Guerra Judeo-Romana (132-135)

Thursday, December 30, 2010

También conocida como la Rebelión de Bar Kojba, la Tercera Guerra Judeo-Romana fue un gran alzamiento armado de los judíos que se inició en la provincia de Judea contra el Imperio Romano. Esta rebelión abarcó desde el año 132 hasta el 135, bajo el reinado de Adriano, y era comandada por Simón Bar Kojba. Se inició en Modiim y se extendió por toda Judea y provincias aledañas. La Tercera Guerra Judeo-Romana siguió a la Segunda, o Guerra de Kitos (115 - 117), en época del emperador Trajano, y que había sido reprimida por el General Lucio Quieto. Al final de tres años de feroces combates, los romanos lograron aplastar esta tercera rebelión de los judíos, provocando una gran dispersión de los israelitas por todo el imperio. Como era la costumbre en la antiguedad, muchos de los derrotados fueron hechos esclavos.

Las causas directas de la rebelión varían según la fuente. El historiador romano Dión Casio (155- 229) atribuye la revuelta a la decisión de Adriano de fundar en el lugar de Jerusalén una ciudad romana llamada Aelia Capitolina; Aelia por su propio nombre y Capitolina en honor al dios romano Júpiter. Por otro lado, las fuentes judías, si bien reconocen como cierta esta resolución, asignan mayor prioridad a los decretos dictados por Adriano que prohibían el Brit Milá, que significa circuncisión, el respeto del sábado y las leyes de pureza en la familia. La intención de Adriano era civilizar e incorporar a los judíos a la cultura greco-romana. Para la visión helenista-romana, la circuncisión era una mutilación.

La rebelión tomó a Roma por sorpresa. Adriano llamó a su General Sexto Julio Severo de Britania y convocó múltiples legiones, hasta del Danubio. El tamaño del ejército romano era mucho mayor que el comandado por Tito sesenta años antes. Las pérdidas romanas fueron muy grandes, entre ellas una legión completa, la Legión XXII Deiotariana. A los tres años de que se iniciara la rebelión, las luchas culminaron brutalmente en el verano del año 135 d. C. Después de perder Jerusalén, Bar Kojba y los restos de su ejército se retiraron a la fortaleza de Betar, que subsecuentemente fue sitiada y tomada. El Talmud de Jerusalén relata que el número de muertos fue enorme. También relata que por diecisiete años no se permitió enterrar a los cadáveres de Betar.

Según el historiador romano Dión Casio, murieron cerca de 580.000 judíos. Asimismo, 50 ciudades fortificadas y 985 aldeas fueron arrasadas. En el lugar del templo de los judíos, instaló dos estatuas, una del dios romano Júpiter y otra de él mismo. Administrativamente eliminó la provincia romana de Judea fusionándola con otras regiones en la provincia de Syria Palæstina, tomando el nombre de los filisteos, antiguos enemigos de los judíos, y fundó la ciudad de Aelia Capitolina en el sitio de Jerusalén, prohibiendo a los judíos que entraran en ella. Actualmente existen restos del cardo de la fase romana en la Ciudad Vieja de Jerusalén.