Galieno (Emperador Romano)

Monday, January 10, 2011

Galieno (218 - 268) fue un emperador romano de la segunda mitad del siglo III. Gobernó el Imperio en forma conjunta con su padre Valeriano desde el año 253 al 260 y sólo desde el 260 al 268. Galieno subió al trono cuando el Imperio Romano pasaba un período de caos conocido como la Crisis del Siglo III. Aunque obtuvo victorias militares importantes, no pudo evitar que una parte del Imperio se separara. Su nombre completo era Publio Licinio Ignatio Galieno.

Debido a la experiencia que obtuvo gobernando con su padre, Galieno pudo imponer su autoridad, lograr que lo respetaran y gobernar sólo por 8 años. Uno de los principales métodos que tuvo Galieno para reforzar su poder fue la gran cantidad de monedas acuñadas durante su reinado. La acuñación de monedas era una forma de propaganda muy efectiva y Galieno hizo que apareciera en ellas como victorioso. Sin embargo, hacia finales de su reinado, Galieno no pudo impedir la separación de una parte del Imperio. En 268 Galieno perdió el control de una gran parte de Galia, donde otro general, Póstumo, había declarado su propio imperio, conocido como el Imperio Galo. En la lucha contra este usurpador entró en juego otro general, Claudio II Gótico, que, tal como se iba haciendo tradicionalmente, ganó la lealtad de su ejército y sucedió a Galieno en el Imperio.

Galieno pudo obtener los mayores logros de su gobierno meses antes de morir. Una invasión de godos en la provincia de Panonia se aventuraba desastrosa e incluso amenazante para la capital, mientras que al mismo tiempo los alamanes arrasaban el norte de Italia. Galieno detuvo el avance godo derrotándoles en la batalla de abril de 268. Luego se dirigió el norte y obtuvo varias victorias contra los alamanes. Cuando éstos fueron vencidos se volvió de nuevo contra los godos y en septiembre de ese año, o bien él en persona o bien el general en jefe Claudio, llevaron al ejército romano a la victoria de la batalla de Naissus, aunque el comandante de caballería Aureliano fuera el verdadero vencedor.