Alfonso II de Asturias (el Casto)

Sunday, February 27, 2011

Alfonso II de Asturias, apodado el Casto, fue monarca del reino de Asturias en dos ocasiones: en el año 783, sucediendo a su padre Fruela I, y luego entre los años 791 y 842, ocupando el trono después de la renuncia de Bermudo I. Durante su reinado se descubrió en Galicia la tumba del apostol Santiago.

Alfonso II nació en Oviedo alrededor del año 760. Al morir su padre Fruela, quedó al cargo de su tía Adosinda, esposa del rey Silo. Durante el reinado de Silo desempeñó el gobierno del Palacio. A la muerte de éste es elegido rey gracias al apoyo de su tía Adosinda y de los magnates de la corte, pero su tío Mauregato organizó una fuerte oposición y consiguió deponer a Alfonso, que buscó refugio en Álava entre sus parientes maternos. Sin embargo, luego de la muerte de éste y de la renuncia al trono de Bermudo I, Alfonso regresa a Asturias y es proclamado rey el 14 de septiembre de 791.

Alfonso II luchó contra los moros para proteger la seguridad de su reino. En el año 798, tomó Lisboa que estaba en poder musulmán. En 825, volvió a derrotar a los islámicos en Naron y Anceo. Luego de estas brillantes victorias, hizo repoblar con cristianos a Galicia, León y Castilla. Alfonso mantuvo contactos con el emperador Carlomagno, pues hay constancia de que tres delegaciones de la Gallaecia viajaron a la corte de los francos en los años 796, 797 y 798, aunque se desconocen los asuntos de los que trataron. Por una parte, se piensa que pudo ser para mantener la integridad de su reino frente a los ataques de los hermanos musulmanes Ibn-Mugait en el oriente de Asturias.

La situación interna del reinado de Alfonso II tuvo un momento de gravedad entre los años 801 y 808, cuando el rey fue obligado a retirarse al monasterio de Ablaña ante la presión de un grupo nobiliario. Recuperó el trono gracias al noble Teudano, poniendo en marcha desde ese momento una importante labor de reorganización del reino, vinculándose a la herencia visigoda para reforzar el poder real. El autor anónimo de la Crónica Albeldense manifiesta que Alfonso restauró en Oviedo "todo el orden gótico toledano, tanto en la Iglesia como en Palacio"