Batalla de los Campos Cataláunicos

Wednesday, February 9, 2011

La batalla de los Campos Cataláunicos fue librada entre el Ejército Romano, comandado por el General Aecio, y los hunos, conducidos por Atila, en el año 451, en las planicies Cataláunicas, también conocida como llanura de Chalons, en el noreste del actual Francia. Tuvo lugar durante el reinado del emperador Valentiniano III. Las legiones romanas estaban reforzadas por los visigodos, francos y burgundios. Mientras que los hunos conformaban una poderosa coalición junto con los ostrogodos, turingios, gépidos, rugianos y otras tribus germánicas. Luego de un fiero y sangriento combate que duró casi todo un día, el general Flavio Aecio derrotó contundentemente a las fuerzas de Atila, quien debió huir con sus hordas maltrechas antes de ser encerradas y masacradas. La derrota de los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos evitó la conquista de Europa por parte de esta tribu bárbara.

Antecedentes

Los hunos eran un pueblo nómade de origen asiático y provenían desde el este en gran número que superaban ampliamente a las tribus germánicas. Tenían una gran ventaja sobre éstas, no sólo por su superioridad númerica, sino que todos sus hombres luchaban montados a caballo, es decir no tenían infantería. Eso era una gran ventaja en la antiguedad, sobre todo cuando la mayoría de las tribus germánicas y el 70% de las fuerzas romanas luchaban a pie. A fines del siglo IV comenzaron a conquistar y presionar a las tribus eslavas y germánicas que habitaban en el este de Europa. Debido a esta presión y a la debilidad de las fronteras y decadencia del Imperio Romano de Occidente, los vándalos, burgundios, suevos y visigodos irrumpieron en el Imperio, invadiendo las Galias y Hispania (España) en el año 406. Los visigodos al mando de Alarico saqueron Roma en el 410. Sin embargo, para evitar que ellas destruyeran el Imperio, los emperadores romanos hicieron pactos y alianzas con algunas de estas tribus.

Atila invadió las Galias con la excusa de expulsar a los visigodos de allí, pero sus intenciones eran la de apoderarse de los territorios del Imperio de Occidente y luego atacar Roma. Aecio lo sabía y consiguió una alianza con los visigodos, una de las tribus germánicas más poderosa, para luchar conjuntamente contra Atila. Mientras Atila atacaba y saqueaba las ciudades de Metz, Reims y Amiens, y el nuevo ejército confederado de romanos, visigodos y un pequeño número de francos, burgundios y alanos se dirigieron hacia el norte para enfrentar a los hunos.

Resumen de la batalla de los Campos Cataláunicos

El general Aecio desplegó a sus legiones romanas en el ala izquierda, sobre una pequeña colina que dominaba el campo de batalla, y situó a los visigodos con su rey Teodorico en el ala derecha. Entre ambos contingentes desplegó a los alanos, francos y burgundios. Cuando Atila, al mando de unos 80.000 hombres, llegó al campo de batalla, las fuerzas romanas y germánicas se encontraban desplegadas, esperando el momento decisivo. Atila y su horda huna se situaron en el centro de su ejército; los ostrogodos se ubicaron a su izquierda, frente a los visigodos de Teodorico, y el resto de pueblos bárbaros se desplegaron a la derecha. Probablemente la intención del rey huno era atacar a los alanos con tal energía que abandonasen el campo de batalla, pudiendo crear una desbandada. Con los alanos huyendo el ejército de Aecio quedaría partido en dos, por lo que sería muy fácil rodearlo y destruirlo.

Luego de una gruesa lluvia de flechas disparadas por los arqueros asiáticos, los hunos, ostrogodos, gépidos, hérulos, y los demás aliados cargaron contra el ejército aliado. Atila, al frente de sus jinetes se lanzó contra los alanos en el centro, mientras la infantería del conglomerado bárbaro chocaba con los soldados romanos de Aecio, que dominaban la colina y, por último, los ostrogodos entablaban combate con los visigodos. Los alanos, francos y burgundios resistieron con valor y determinación las constantes acometidas de los jinetes hunos. Al no poder doblegar a los alanos, Atila suspendió su ataque contra el centro y se lanzó contra los visigodos. Durante el cruento choque el jefe Teodorico cayo herido mortalmente. Sin embargo, los visigodos no amainaron y nombraron en medio del fragor del combate a Torismundo como su nuevo jefe. Los visigodos siguieron luchando ferozmente y pusieron a los hunos en retirada.

Pudiendo dar el golpe de gracia a los hunos, Aecio dejó escapar a la diezmada horda de Atila. Se cree que Aecio temía que, con la destrucción de los hunos, los visigodos, muy poderosos en ese momento, crecieran y trataran de hacer lo que los hunos fracasaron: tomar el Imperio Romano de Occidente. También algunos historiadores opinan que el general romano no tenía intenciones de destruir al ejército huno con vistas de pactar una alianza en caso de que los visigodos se revolvieran contra Roma.