Clodoveo I

Monday, February 28, 2011

Clodoveo I fue el primer rey de los francos que se convirtió al cristianismo. Sucedió a su padre Childerico I cuando tenía quince años de edad y reinó entre los años 481 y 511. Clodoveo perteneció a la tribus de los salios y logró unir a las demas tribus francas en un solo reino.

Era nieto de Meroveo y poseía grandes dotes de caudillo. Inteligente, ambisioso y sin escrúpulos, Clodoveo I se propuso la conquista de la Galia, para lo cual se dio a la tarea de unificar las tribus antes de lanzarlas a la lucha. En el año 486 venció al general romano Siagrio, cerca de Soisson, ciudad que hizo su capital. Tiempo después se casó con Clotilde, quien era una princesa católica que lo instó a la conversión, sin poder lograrlo de inmediato. Sin embargo, cuando Clodoveo estuvo a punto de ser derrotado por los alemanes en la batalla de Tolbiac en 496, pidió ayuda al Dios de su esposa y le prometió convertirse si salía victorioso. Así sucedió y abrazó el cristianismo, siendo bautizado en la Navidad de ese año.

Cuando se convirtió al cristianismo, Clodoveo I logró el poderoso apoyo de la Iglesia, lo que le permitió proseguir con su ayuda la conquista de la Galia. Al mismo tiempo había logrado la unidad religiosa puesto que todos los francos abandonaron el paganismo y fueron bautizados. La fusión entre galos y germanos (francos) favoreció la unidad política, todo lo cual aumentó el prestigio de Clodoveo convertido en el monarca más poderoso de Europa Occidental. En el año 500 sometió a los burgundios en la batalla de Dijon. Luego luchó contra los visigodos arrianos establecidos en el sur de la Galia (actual Aquitania) y los derrotó en Vouillé. A partir de entonces la Galia comenzó a llamarse Francia, que significa país de los Francos.

Sin embargo, cuando Clodoveo murió en 511, sus cuatro hijos dividieron el reino en otros tantos estados. Esto originó frecuentes guerras civiles que perjudicaron la unidad política, debilitando el poder de la dinastía merovingia. Habría que esperar hasta el siglo VIII para la unidad definitiva de Francia como nueva nación, cuando Carlos Martel y su hijo Pipino el Breve lograron la unidad del reino nuevamente, iniciando la dinastía Carolingia.