Gran Interregno

Monday, March 28, 2011

En la historia de Alemania se conoce como Gran Interregno a la época de anarquía y decadencia que siguió a la muerte de Federico II, quien fue el último emperador de la dinastía Hohenstaufen. Tuvo lugar entre los años 1250 y 1273. A este período se lo llamó Gran Interregno porque marcó un intermedio entre el poder de dos grandes dinastías: la de los Hohenstaufen y la de los Habsburgo.

Cuando Federico II, nieto de Federico I Barbarroja, murió en 1250, comenzó una etapa de conflictos internos en el Sacro Imperio Romano Germánico. Durante este período de 23 años los señores y ciudades se gobernaron por su cuenta y no reconocieron otra autoridad que no fuera la propia. El Imperio se dividió en dos bandos: los Güelfos y Gibelinos. Para intentar poner orden al caos reinante, se procedió a nombrar a un nuevo emperador; los Güelfos eligieron a Ricardo de Cornualles y los Gibelinos a Alfonso X de Castilla. Este último no acudió a Alemania y no pudo ser coronado emperador por falta de recursos y apoyo de sus señores.

El candidato de los Güelfos, Ricardo de Cornualles fue coronado en Aquisgrán. Sin embargo, Ricardo de Cornualles murió en 1272 y se eligió a Rodolfo de Habsburgo, quien ascendió al trono como Rodolfo I. El nuevo emperador logró poner orden a la anarquia, culminando con él el Gran Interregno.


Durante el Gran Interregno, los señores feudales y ciudades se gobernaron por su cuenta y no reconocieron otra autoridad que no fuera la propia. De esta manera, el Sacro Imperio Romano Germánico entró en decadencia, el trono había quedado vacante y el territorio se desmembró en más de cuatrocientos señorios laicos y religiosos. Este período se llamó Gran Interregno porque marcó un intermedio entre el poder de dos grandes dinastías: la de los Hohenstaufen y la de los Habsburgo. Finalmente, en 1273, los electores alemanes entregaron la Corona Imperial a Rodolfo de Habsburgo, de origen Suizo, y quien se preocupó por aumentar sus territorios, anexando el ducado fronterizo de Austria e instalando su capital en Viena. Esta nueva dinastía se denominó indistintamente de los "Habsburgo" o de los "Austria", y cuyo máximo y célebre emperador fue Carlos V, quien imperó en la primera mitad del siglo XVI.