Las Cruzadas

Thursday, March 31, 2011

Las Cruzadas fueron las expediciones militares emprendidas entre los siglos XI y XIII, por los cristianos de Occidente con el apoyo del Papa, para expulsar a los invasores musulmanes del Santo Sepulcro y del reino de Jerusalen, los cuales habían sido invadido y tomado por los árabes islámicos tres siglos antes, y recuperarlos para la cristiandad. El nombre "Cruzada" viene de la pequeña cruz de tela roja que los expedicionarios usaban sobre el hombre derecho.

A principios del siglo XI, los turcos seljúcidas, de religión musulmana, en una segunda ola invasora islámica, avanzaron sobre el Turkestán y luego de vencer a los bizantinos, dominaron el Asia Menor. En el año 1076 entraron en Jerusalén, donde cometieron contra los cristianos y judíos toda clase de crueldades y violencias. Al poco tiempo ocuparon Palestina y Siria, para establecer su capital en Nicea, cerca de Constantinopla. Ante la amenaza que representaban las hordas invasoras, el emperador bizantino Alejo Comneno se dirigió al Papa Urbano II y solicitó la ayuda de los cristianos de Occidente, para luchar contra el enemigo común. En el año 1095, el Pontífice convocó a un Concilio en Clermont, Francia, y expuso ante numerosos obispos y abades, como también fieles, la necesidad de emplear todos los esfuerzos necesarios para combatir el peligro de los turcos musulmanes.

Se consideran ocho Cruzadas que se efectuaron entre los años 1095 y 1270. Las dos primeras despertaron enorme interés y los expedicionarios debieron marchar hacia Oriente por tierra, por cuanto no había embarcaciones para transportar a tantos miles de personas. En las Cruzadas posteriores decayó el entusiasmo popular y las integraron contingentes de aristócratas y guerreros profesionales, quienes eligieron la ruta marítima. Las dos últimas, la séptima y la octava, las organizó la corona francesa.

Causas de las Cruzadas

1) De orden religioso: expresaron el sentimiento cristiano de la época y la necesidad de proteger la civilización occidental. Además, el Pontífice consideró propicia la ocasión para lograr la unidad católica y terminar con el Cisma de Oriente, que desde 1053 separaba la Iglesia griega de la latina.

2) De orden militar, social y económico: los caballeros vieron una oportunidad para satisfacer sus impulsos guerreros y el ansia de aventuras, mientras los siervos y vasallos vislumbraron el modo de liberarse del poder señorial. Por su parte los comerciantes buscaron nuevos mercados en las ricas tierras orientales.

Primera Cruzada (1096-1099)

En la Primera Cruzada se destacan la Cruzada Popular y la Cruzada Oficial o Señorial. La primera fue organizada a través de la prédica de un monje de Amiens llamado Pedro el Ermitaño, que recorrió los caminos de Francia, y con su elocuencia excitó la Fe y el entusiasmo del pueblo, refiriendo las penurias de los cristianos en Tierra Santa. Movidos por la impaciencia, los peregrinos se anticiparon a la fecha convenida para la cruzada oficial, y en la primavera del año 1096, a las órdenes del Ermitaño y de un humilde caballero llamado Gualterio sin Hacienda, iniciaron la marcha camino de Oriente. Despues de sufrir toda clase de penurias, atravesaron el Bósforo, y al pisar el Asia Menor fueron exterminados por los turcos. Pero el Pedro el Ermitaño y unos pocos lograron salvar la vida.

La Cruzada Oficial, que sobrepasa el medio millón de hombres, estaba formada por cristianos de diferentes regiones: franceses, normandos, provenzales y lombardos. Llevaba a su frente jefes tan importantes como Godofredo de Bullón, duque de Lorena; los condes Raimundo de Tolosa, Esteban de Chartres y Roberto de Flandes. Como legado pontificio iba el obispo Adhemar de Monteuil. Divididos en cuatros ejércitos, partieron en agosto de 1096 y por distintas rutas se dirigieron a Constantinopla, donde arribaron a principios del año siguiente. Desde allí, se dirigieron a Jerusalen, controlada por los musulmanes a quienes atacaron durante cuarenta días, logrando ocupar la ciudad. Los jefes de la expedición fundaron el reino de Jerusalén, cuya corona se ofrecio a Godofredo de Bullón. Sin embargo éste declinó el título y aceptó se defensor y barón del Santo Sepulcro.

Segunda Cruzada (1147-1149)

Segunda Cruzada, convocada por el Papa Eugenio III, contó con el liderazgo de varios reyes europeos por primera vez, entre los que destacaron Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, y con la ayuda de numerosos nobles. Los ejércitos de ambos reyes marcharon por separado a través de Europa y en cierto modo fueron retardados por el emperador bizantino Manuel I Comneno. Después de cruzar el territorio bizantino, ya en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados, por separado, por los turcos selyúcidas. Luis, Conrado y los restos de sus ejércitos llegaron a Jerusalén y en 1148 participaron en un desacertado ataque sobre Damasco. La cruzada en oriente fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los musulmanes. En último término, dicho fracaso conduciría al sitio y caída de Jerusalén en 1187 y a la convocatoria de la Tercera Cruzada a finales del siglo XII. El único éxito se produjo fuera del Mediterráneo en la península Ibérica, en dónde los cruzados ingleses, escoceses, flamencos, frisones, normandos y algunos alemanes, en su ruta marítima hacia Tierra Santa, se detuvieron en las costas portuguesas y ayudaron a la toma de Lisboa, Almería y Tarragona en 1147.

Tercera Cruzada (1187-1192)

La Tercera Cruzada fue convocada por el Papa Clemente III. Los cruzados partieron a las órdenes de los monarcas más poderosos de aquellos tiempos, el emperador de Alemania, Federico Barbarroja y los reyes de Francia e Inglaterra, Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León, respectivamente. Barbarroja partió primero y por ruta terrestre, pero se ahogó al intentar cruzar el río Saleph a nado. Los dos restantes jefes lograron tomar la ciudad de San Juan de Acre, pero Felipe Augusto, enemistado con el monarca inglés, regresó a Francia. Ricardo Corazón de León, luego de intensa lucha logró tamar Jerusalén derrotando al sultan Saladino, sin embargo, al enterarse de una conspiración en Inglaterra, decidió regresar a su país.