Batalla de Agincourt

Monday, April 25, 2011

La batalla de Agincourt, o Azincourt, tuvo lugar el 25 de octubre de 1415, cerca de Agincourt, Francia, durante la Guerra de los Cien Años. En la misma se enfrentaron el Ejército Inglés, comandado por el rey Enrique V, y las fuerzas francesas, conducidas por el condestable de Francia Carlos d'Albret. La batalla de Agincourt fue un gran triunfo de las armas inglesas, que derrotaron a un enemigo bastante superior en número. La clave de esta victoria del monarca inglés fue la versatilidad y capacidad de movimiento de sus fuerzas y sobre todo la destreza y capacidad de fuego de sus arqueros armados con el célebre arco largo inglés y quienes habían sidos desplegados estratégicamente en ambos flancos del campo de batalla protegidos por una empalizada.

Antecedentes

En 1329, el rey inglés Eduardo III había reclamado la corona de francesa ya que era hijo de Isabel de Francia, quien era a su vez hija de el rey francés Felipe IV. Como represalia a una aliaza militar que había forjado Eduardo con Flandes, el rey de Francia Felipe VI invadió la Guyena en 1337, que era territorio de la corona inglesa, dando origen oficialmente a la Guerra de los Cien Años. En 1346 los franceses atacaron a Eduardo III en Crecy y en 1356 a su hijo (el Príncipe Negro) en Poitiers, pero en ambas oportunidades fueron derrotados por las fuerzas inglesas. En ese mismo año, los ingleses capturaron al rey francés y a sus nobles, lo que les permitió obtener grandes ventajas en las negociaciones, que determinaron el Tratado de Brétigny (1360), desastroso para Francia. Finalmente un nuevo rey, fuerte, ambicioso y completamente decidido a obtener lo que creía pertenecerle, hizo su aparición en este lúgubre escenario. Se llamaba Enrique V de Inglaterra y se juramentó a llevar la guerra, por última y definitiva vez, al corazón del territorio enemigo, invadiendo con su ejército el territorio francés.

Resumen de la batalla de Agincourt

Para enfrentar a los franceses, el Ejército Inglés contaba con unos 7.000 hombres, el 60% de los cuales eran arqueros y el resto caballería. Ejército Francés estaba compuesto de unos 20.000 hombres, la gran mayoría de ellos caballeros bien armado y provistos de buenas armaduras, los que les hacía una fuerza pesada para maniobrar. El 25 de octubre de 1425, Enrique V desplegó a sus fuerzas en una planicie estrecha limitada por bosques en ambos lados. Su ejército estaba organizado en tres divisiones: 1) la vanguardia, que estaba comandada por el duque de York; 2) el centro, por el rey inglés; 3) la retaguardia, conducida por Lord Camoys. Estas tres unidades estaban protegidas en ambos flancos por los arqueros, que eran unos 4.000. Para proteger a sus fuerzas principales de la carga de caballería francesa, el monarca inglés hizo eregir varias hileras de estacas afiladas.

Enrique ordenó avanzar una corta distancia a su ejército. A continuación, d´Albret ordenó la carga de la caballería contra los flancos donde se parapetaban los arqueros, pero la misma constituyó un terrible fracaso ya que les cayo sobre ellos una densa lluvia de flechas a la vez que sus movimientos fueron obstaculizados por la empalizada eregida por Enrique: de los 800 jinetes del ala derecha sólo atacaron 160, mientras que entre los 1.000 del flanco izquierdo se produjeron deserciones semejantes. La inteligente decisión táctica de Enrique de apoyar a sus arqueros contra los dos bosquecillos hicieron comprender a los caballeros la imposibilidad o inutilidad de los ataques sobre los flancos. Neutralizadas las cargas de caballería, la fuerza encargada de atacar la retaguardia inglesa hubo de desistir también de cumplir con la tarea asignada.

La fuerza del centro francés intentó entonces avanzar hacia los estandartes del rey Enrique V (centro del ataque inglés), con la finalidad de capturarlo o eliminarlo. Los franceses avanzaron sin guardar el orden de las filas. No obstante, el fracaso del ataque anterior les había condenado de antemano a la derrota, pues las formaciones de arqueros ingleses estaban intactas y conservaban su gran potencia de tiro. A medida que los franceses se iban internando en el embudo que conducía hacia la vanguardia inglesa eran masacrados por sucesivas lluvias de flechas, las cuales sembraban el caos y la muerte entre las tropas francesas. Los dieciocho guerreros franceses que se habían juramentado para matar a Enrique V murieron enseguida. La batalla de Agincourt había comenzado y concluido en apenas una hora. Llegaba el mediodía y los ingleses reunían a sus prisioneros, saqueaban a los muertos

Sin embargo, a primera hora de la tarde sucedió algo inesperado. El señor de toda aquella zona, Isembart de Agincourt, junto con hombres de armas autóctonos, atacaron por cuenta propia la retaguardia de Enrique y, aprovechando la relajación de la victoria, irrumpieron en su campamento, matando a sus pajes y personal no combatiente, y se apoderaron de los bienes y bagajes, incluyendo la corona regia y la espada incrustada de joyas del rey. Enrique V estaba furioso, ya que la batalla podía darse por concluida y el posterior ataque francés no tenía razón de ser. Entonces, Enrique ordenó pasar por las armas a todos los prisioneros. Los nobles y caballeros ingleses consideraron la orden como poco honorable y se negaron a cumplirla. Algunos rogaron a Enrique que perdonara a los franceses de más alta cuna, y consiguieron salvar las vidas de los duques de Orleans y de Borgoña. Todos los restantes prisioneros fueron ejecutados.