Batalla de Hastings

Friday, April 8, 2011

La batalla de Hastings tuvo lugar el 14 de octubre de 1066, en la colina Senlac, cerca del pueblo de Hastings, sur de Inglaterra. Fue librada entre el ejército de Guillermo el Conquistador, Duque de Normandía, y las fuerzas del rey sajón Haroldo II, quien murió en el transcurso de la batalla. La infantería de Haroldo nada pudo hacer contra la caballería normanda. Luego de varias horas de feroz combate, el jefe normando obtuvo una decisiva victoria sobre el ejército sajón y el control de toda Inglaterra, coronándose nuevo rey de Inglaterra como Guillermo I, quien había desembarcado en el sur de la isla reclamando el trono. El argumento principal esgrimido por el Duque de Normandía fue que el monarca antecesor de Haroldo, Eduardo el Confesor, le había prometido la corona de Inglaterra cuando éste se encontraba en exilio en Normandía, Francia.

El armas principales de los sajones de Haroldo utilizadas en la batalla de Hastings fue el hacha danesa de mango largo y las javalinas, y estaban protegidos por mallas metálicas, cascos de hierro de forma cónica y escudos ovoides de forma de barrilete. Las armas principales del ejército normando eran las espadas largas, lanzas, y el arco largo para ablandar las filas enemigas con lluvias de flechas, previo a las primeras cargas.

Resumen de la batalla de Hastings

Guillermo confió sus tácticas básicas con los arqueros en el frente para debilitar al enemigo con una intensa lluvia de flechas, seguidos por la infantería, la cual se enfrentaría con los sajones en combate cerrado. Luego seguiría una carga de la caballería que perforaría las filas inglesas. Sin embargo, su estrategia no funcionó como la había planeado.

La batalla de Hastings se inició cuando el ejército de Guillermo atacó al de Haroldo tan pronto cuando éstos habían formado filas sobre la colina de Senlac. Los arqueros normando lanzaron varias andanadas de flechas, pero estas no tuvieron mucho efecto en las filas enemigas, ya que la infantería sajona formaron una pared con sus escudos alargados. Creyendo que la lluvia de flechas había ablandado a la infantería enemiga, Guillermo lanzó a su infantería al ataque. Mientras las tropas de a pie normanda cargaban cuesta arriba de la colina, los ingleses les arrojaban todo lo que tenían, desde piedra hasta javalinas y flechas, lo que causó grandes bajas en la infantería normanda. Cuando la infantería de Guillermo pudo llegar a la cima, éstos se enfrentaron en encarnizado combate cuerpo a cuerpo con los ingleses. Sin embargo esta carga de sus soldados de a pie fracasó en diezmar a la infantería sajona.

Ante el fracaso de su infantería, Guillermo decidió recurrir a la caballería pesada mandada por él mismo y su medio hermano Odo de Bayeux. Los huscarles de Harold se protegieron de nuevo tras sus grandes escudos ovoides, mientras golpeaban con sus hachas de guerra a los caballeros normandos y sus aliados. Esta peculiar forma de guerrear terminó con otro nuevo fracaso para los normandos, poco acostumbrados a ella, aunque los sajones sufrieron esta vez bastantes bajas. La caballería normanda momentaneamente se encontró en serios problemas cuando Guillermo fue derribado de su caballo. Sin embargo sus hombres lo ayudaron a montar nuevamente.

A media tarde los normandos decidieron cambiar de táctica y un cuerpo de caballería logró deslizarse entre el arroyo de Asten y las filas sajonas. Sorprendió entonces a otro grupo de Fyrdmen sajón por detrás y los aniquiló fácilmente, retornando luego a sus posiciones anteriores tras la infantería y los arqueros. Mientras esto sucedía, la infantería avanzó nuevamente para atacar una vez más a los huscarles y milicianos ingleses. Tras una carga que provocó bastantes bajas en ambos lados, los arqueros normandos lanzaron una nueva lluvia de flechas sobre los sajones, que se vieron obligados a pelear con los escudos levantados. La infantería normanda volvió a atacar protegida con la lluvia de flechas. Este ataque combinado causó bajas catastróficas entre los sajones: los que no caían por los espadazos normandos, lo hacían bajo el impacto de sus flechas.

En una última carga, la caballería normanda avanzó rápidamente y cercó a los huscarles sajones, quienes fueron masacrados. Entre ellos cayó el rey Harold II, herido mortalmente entre los ojos por una flecha enemiga. Los pocos soldados sajones que quedaban en pie abandonaron apresuradamente el campo de batalla y se dispersaron, ocultándose en el bosque cercano. Durante el resto del día y en los sucesivos hubo escaramuzas entre los sajones sobrevivientes y las tropas normandas, que fueron enviadas a asegurar los bosques de los alrededores. La batalla había finalizado con una indiscutible victoria normanda.