Batalla de Sluys (Esclusa)

Wednesday, April 20, 2011

La batalla de Sluys (Esclusa) fue una batalla naval de la Guerra de los Cien Años, librada el 24 de junio de 1340, entre la flota inglesa y la francesa, cerca del puerto de la Esclusa (Sluys), Holanda. En la misma, la escuadra inglesa, compuesta de unos 245 buques y bajo el mando del rey Eduardo III, derrotó a la flota francesa, marcando la primera victoria importante de este largo conflicto.

Antecedentes

Isabel de Francia, hija de Felipe IV de Francia, se había casado con Eduardo II de Inglaterra, convirtiéndose en la madre del rey Eduardo III de Inglaterra. Por ser la hija de Felipe IV, pertenecía a la dinastía Capeto. Por este motivo, el joven monarca (Eduardo III) de 16 años sostenía que le asistía el derecho sucesorio sobre el trono francés, ya que Felipe y sus tres hijos varones habían muerto sin descendencia. La corona francesa, en su teoría, debía pasar a su madre Isabel y luego a él mismo. Los franceses no estaban de acuerdo: entregaron el trono a la familia Valois y evitaron que Inglaterra se adueñara de Francia por un accidente de la naturaleza.

Resumen de la batalla de la Sluys

Eduardo III entró con su flota en la bahía en la mañana del día 24 de junio, y de inmediato ordenó maniobrar para colocar sus buques a barlovento, formados en solo dos líneas. Una vez que estuvo en posición, hizo arriar las velas para que el sol —que estaba a sus espaldas— deslumbrara a los enemigos, y ordenó atacar. El primer movimiento de los ingleses fue recuperar la Christopher, tomada por los franceses un año antes. El buque se comportaba como insignia de la flota enemiga, por lo que, al ver el estandarte de Eduardo III, se dirigió de inmediato contra él. La nave fue recuperada en poco tiempo, y los soldados franceses que la tripulaban, masacrados. Eduardo hizo transbordar a la Christopher su cuerpo de trompeteros, y la lucha comenzó al ritmo de aires militares.

La primera línea inglesa hizo de vanguardia, atacando a su similar francesa, mientras que la segunda se escindió en dos secciones, que aparentemente flanquearon a la segunda y tercera líneas enemigas. Al igual que los franceses, Eduardo puso a los buques más poderosos al frente, haciendo que los arqueros treparan a las velas para tener una línea de fuego despejada y una mejor visión de las cubiertas enemigas. Entre cada dos naves de guerra se colocó un transporte de tropas lleno de hombres de armas. El resto de los arqueros quedaron en buques de retaguardia en calidad de reserva. La batalla degeneró de inmediato (en consonancia con su época) en una sucesión de abordajes mutuos, que conllevaban salvajes batallas campales cuerpo a cuerpo sobre las cubiertas de los navíos. La lucha fue feroz y la violencia, enorme.

La batalla de la Esclusa terminó con la destrucción total de la flota francesa y un escalofriante recuento de víctimas. Según los comentarios de los testigos anglosajones, el número de bajas enemigas osciló entre 20.000 y 30.000 muertos. Las fuentes inglesas señalan que Hugo Quiéret murió en combate, mientras que Béhucet fue colgado del palo mayor por orden de Eduardo.