Felipe IV el Hermoso de Francia

Wednesday, April 13, 2011

Felipe IV, el Hermoso (1268-1314), fue un rey de Francia de la Edad Media. Sucedió a su padre Felipe III y reinó entre los años 1285 y 1314. Fue el tercer gran monarca de la dinastía de los Capetos inaugurada por Hugo Capeto en 987. Aunque pérfido y déspota con sus súbditos y enemigos, Felipe IV extendió las fronteras y el poderío de Francia. Aconsejado por los legistas, eruditos versados en el antiguo derecho romano, Felipe el Hermoso transformó la monarquía feudal en absoluta y acrecentó la autoridad real por medio de impuestos y asambleas.

Hasta esa época era común que los monarcas solventaran con su propio peculio todos los gastos de la corte, inclusive los del ejército. Felipe IV estableció un impuesto llamado "ayudas de la hueste", destinado al mejoramiento del ejército y que debían abonar sus integrantes. Posteriormente estableció otros grabámenes que recaían sobre los pobladores y que estaban destinados a engrosar las arcas de la Hacienda del Estado. Luego impuso un nuevo grabámen pero esta vez al clero francés que equivalía a la mitad de sus ingresos anuales, lo que provocó la reacción del Pontífice.

En el transcurso de las luchas que sostuvo contra el Papa Bonifacio VIII, Felipe IV convocó asambleas periódicas con representantes de los tres estados de la nación: clero, nobleza y burguesía, que recibieron el nombre de Estados Generales; la primera reunión asamblea de los tres estados tuvo lugar en el año 1302. En materia judicial, reorganizó el tribunal de justicia llamado parlamento.

Felipe el Hermoso codiciaba las riquezas de la Orden religioso-militar de los Templarios, y por eso acusó a sus integrantes de herejes y los culpó de diversos crímenes que no habían cometido. El Pontífice Clemente IV accedió a disolver la Orden, y entonces el monarca francés se apropió de los bienes de la Orden y condenó a muerte a sus dirigentes.

Prosiguiendo las luchas expansivas iniciada por otros Capetos, Felipe IV tomó la Aquitania, y Eduardo I de Inglaterra anexó la región de Flandes y llegó con sus tropas hasta las proximidades del Rin. Luego de la muerte de Felipe el Hermoso en 1314, la dinastía Capeta prosiguió con Luis X, Felipe V, y se extinguió con Carlos IV, soberanos mediocres que no alcanzaron mayor relieve.