Felipe VI (Francia)

Saturday, April 30, 2011

Felipe VI (1293-1350) fue el primer monarca francés de la dinastía de los Valois. Reinó entre 1328 y 1350, sucediendo en el trono de Francia a Carlos IV, quien había sido el último monarca de la dinastía Capeta. Con la ascención al trono de Francia de Felipe VI, se inicia la Guerra de los Cien Años, ya que el monarca Inglés Eduardo III le disputaría el trono de ese país por ser hijo de Isabel de Francia, casada con su padre Eduardo II. Isabel era hija del monarca francés Felipe IV el Hermoso. Como Carlos IV no tenía hijos, murió sin dejar descendencia; para evitar ser gobernado por un monarca inglés, los franceses aplicaron la antigua ley sálica (ley de los francos salios), que excluía a las mujeres de la herencia, nombrando rey a Felipe VI, Valois, sobrino de Felipe IV (padre de Isabel).

Felipe VI nació en 1293 en Fontenebleau, Francia. Su padre era Carlos de Valois, hermano menor de Felipe IV el Hermoso, y, por consiguiente, primo de los tres hijos de éste que se sucedieron en el trono de Francia. Cuando se convirtió en regente de Francia tras la muerte en 1328 de su primo hermano Carlos IV de Francia, obtuvo el dominio sobre diversos territorios, incluido Valois. Felipe VI fue coronado en Reims en 1328, a pesar de que su sobrino Eduardo III de Inglaterra (nieto de Felipe IV el Hermoso) también pretendiera el trono francés, convirtiéndose en el primer monarca de la Dinastía Valois.

Felipe VI deseaba recuperar el ducado de Guyena, que formaba parte del reino de Francia, pero que era una posesión del rey de Inglaterra. Eduardo III reivindica la corona de Francia, lo que provoca la Guerra de los Cien Años en 1337. Entonces el rey de Francia confisca Guyena y pone en marcha una estrategia de bloqueo marítimo para hacer replegarse a Eduardo III. Sin embargo, los franceses y sus mercenarios genoveses pierden el dominio marítimo en la Batalla de la Esclusa en 1340, en Sluis (Países Bajos).

Después de su victoria en Crecy en 1346, Eduardo III asedia Calais. Sin embargo, Felipe no le hace frente y abandona la ciudad. Tras estas derrotas, Felipe VI firmó una tregua con Eduardo III que duró hasta la muerte de Felipe en 1350. Felipe VI había devaluado la moneda, endeudandose y estableciendo onerosos impuestos, en particular la gabela sobre la sal, para hacer frente a los elevados costos de la guerra.