Hugo Capeto

Wednesday, April 6, 2011

Hugo Capeto (940-996) fue duque de los Francos entre 960 y 987, y luego rey de Francia entre 987 y 996. Inauguró el período dinástico de los Capetos. Fue hijo Hugo el Grande, duque de Francia y conde de Paris, y de su esposa Hedwige de Sajonia.

En 960, Hugo Capeto heredó el título de duque de los francos obtenido por su padre a cambio de la concesión de la corona a Luis IV de Ultramar. Pero, antes de lograr el poder, debió liberarse de la tutela de los otonianos y eliminar a los últimos carolingios. Con el apoyo de la Iglesia, y en particular del obispo Adalbéron de Reims y de Gerberto de Aurillac, ambos próximos a la corte otoniana, sería finalmente elegido y consagrado Rey de los francos en 987.

Hugo Capeto, como sus predecesores, se hace llamar "rex Francorum" (rey de los francos) y no "rey de Francia", lo que significa que se siente más bien soberano de un pueblo, los francos (los hombres libres), que de un territorio. Bien entendido, estos vínculos no descansan sobre una presencia física que haría conocer al rey en el conjunto del reino. Es incluso posible que el primer Capeto se desinterese progresivamente del sur del reino ya que las abadías no apelan a él para la confirmación de sus bienes. En efecto, desde mediados del siglo X, los condados creados en tiempos de los Carolingios se fueron independizando progresivamente ante la debilidad del poder real. Los más poderosos de entre ellos se localizaban en los márgenes del reino.

Los historiadores se han preguntado durante mucho tiempo por qué Hugo solo había recuperado, tras su coronación, un minúsculo territorio que iba a constituir el dominio real. Parece que su elección había sido más un reconocimiento afectivo que un reconocimiento de su poder frente a los grandes señores. En efecto, sus vecinos más cercanos (el duque de Normandía o el conde de Anjou) son más ricos que él en tierras y en hombres. Las posesiones del nuevo rey se reducían a trozos del antiguo ducado robertiniano, antaño consolidado por su padre. Estas amputaciones no se deben en absoluto a pérdidas territoriales ligadas a la reclamación de un hermano menor del rey.