Juana de Arco

Tuesday, April 26, 2011

Juana de Arco (1412-1431) fue una martir y santa francesa del siglo XV. Heroína de Francia, esta valiente guerrera luchó por su país contra los ingleses durante la Guerra de los Cien Años. Sus hazañas bélicas dirigiendo a las fuerzas francesas hizo posible la coronación oficial de Carlos VII como rey de Francia en la catedral de Reims. Juana de Arco murió en la hogera acusada de herejía. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920.

Hija de un humilde matrimonio, Juana de Arco nació en la aldea de Domrémy, en la Lorena, Francia, en 1412. Cuando esta sencilla campesina contaba trece años, tuvo diversas visiones celestiales y oyó voces que la animaban a libertar a Francia de los ingleses. A pesar de la negativa de sus padres, Juana resolvió finalmente visitar al capitán Baudricourt. Este se opuso, pero ante la firme decisión de Juana de entrevistar al rey, le facilitó caballos y una escolta de seis hombres.

Vistiendo una sencilla armadura, la doncella anduvo once días y atravesó sin ningún incidente más de cien leguas de territorio enemigo, para arribar a Chinón, donde residía Carlos VII. Llevada ante la presencia del rey, los que conocían su divina inspiración le pidieron que demostrase sus poderes milagrosos, pero ella les respondió: "No he venido yo a esto, pues la misión que se me ha dado es dar la libertad a Orleáns". Luego de diversas vacilaciones y consultas, el monarca aceptó, y dió orden de suministrarle armadura blanca, caballo negro y la espada de Carlos Martel.

En 1429, Juana de Arco partió rumbo a Orleáns que estaba siendo sitiado por los ingleses, arrivando al sitio el día 29 de abril. Bajo la conducción de Juana, los fuerzas francesas sitiadas, enardecidas por el patriotismo, pudieron rechazar el asedio inglés. La valiente muchacha obtuvo nuevos triunfos, como la batalla de Jargeau, la batalla de Beaugency y la batalla de Patay, lo que permitió al monarca francés Carlos VII trasladarse a Reims y coronarse oficialmente rey de Francia en su catedral.

Cuando intentaba liberar la ciudad de Compiegne, Juana de Arco cayó prisionera de los borgoñeses, que eran franceses enemigos de los partidarios del rey y aliados de los ingleses. Luego fue entregada a los ingleses por una suma de 10.000 francos oro, ante la indiferencia de Carlos VII, que no se preocupó por el destino de su salvadora. En diciembre de 1430 fue trasladada a Ruán y juzgada en uno de los procesos más infames que registra la historia. Allí, el obispo de Beauvais, Pedro Cauchón, amigo de los ingleses, la sometió a numerosas preguntas insidiosas para acusarla de hechicería. Finalmente, por haber usado ropa masculinas fue condenada por hereje a prisión perpetua.

No conforme con esto, sus enemigos le hurtaron sus ropas mientras dormía y le dejaron una vestimente masculina. Juana cubrióse con ella y entonces fue declarada reincidente y condenada a morir en la hoguera. El 30 de mayo de 1431 fue conducida al cadalso levantado en la plaza de Ruán.