Batalla de las Navas de Tolosa

Tuesday, June 14, 2011

La batalla de las Navas de Tolosa fue librada el 16 de julio de 1212 entre el Ejército Cristiano, bajo el mando del rey Alfonso VIII de Castilla, y las fuerzas musulmanas invasoras de los almohades, comandadas por Muhammad al-Nasir. Las fuerzas cristianas vencieron completamente a los invasores islámicos, pereciendo en el enfrentamiento la mayor parte del ejército musulman. La batalla de las Navas de Tolosa fue un hito importante en la historia de la Reconquista española, ya que marcó el comienzo del derrumbe de la presencia musulmana en la península Ibérica.

Antecedentes

En el año 1195, Alfonso VIII había sufrido una severa derrota por los almohades en la batalla de los Alarcos. En 1211, luego de haber regresado al norte de África, el Muhammad al-Nasir cruzó el estrecho de Gibraltar y desembarcó nuevamente en la península Ibérica con un poderoso ejército, dispuesto a conquistar y exterminar todo el mundo cristiano. Tras varias semanas de lucha al-Nasir había logrado tomar la fortaleza de los Caballeros de Calatrava en Salvatierra. Ante esta gran amenaza árabe al mundo occidental, el Papa Inocencio III suplicó a los caballeros cristianos de Europa a colaborar en la defensa del mundo cristiano. De esta manera, Alfonso VIII no solamente reforzó su ejército con gran número de caballeros de diferentes órdenes religiosas/militares, como los de Santiago, Templarios y Teutónicos, sino que también contó con la adhesión de las fuerzas de Pedro II de Aragón, de Sancho VII de Navarra y de Alonso II de Portugal.

Resumen de la batalla de las Navas de Tolosa

Las Órdenes Militares formaban el centro y el núcleo del Ejército Cristiano, y estaban flanqueados a la derecha por los navarros y las milicias urbanas de Ávila, Segovia y Medina del Campo y, a la izquierda, por los aragoneses. Tras una carga de la primera línea de las tropas cristianas, capitaneadas por el vizcaíno Diego López II de Haro, los almohades, que doblaban ampliamente en número a los cristianos, simularon una retirada inicial frente a la carga cristiana para contraatacar luego con el grueso de sus fuerzas en el centro. Luego del contraataque musulmán y al verse rodeados por el enorme ejército almohade, acude la segunda línea de combate cristiana, pero no es suficiente. Las tropas de López de Haro comienza a retirarse. Sin embargo, los reyes cristianos al frente de sus caballeros e infantes inician una carga crítica con la última línea del ejército. Este acto de los reyes y caballeros cristianos infunde nuevos bríos en el resto de las tropas y es decisivo para el resultado de la contienda. Los flancos de la milicia cargan contra los flancos del ejército almohade y los reyes marchan en una carga imparable.

El rey Sancho VII de Navarra aprovechó que la milicia había trabado combate a su flanco para dirigirse directamente hacia Al-Nasir. Los doscientos caballeros navarro lograron atravesar la empalizada del campamento almohade. Allí, el degüello dentro de la empalizada de al-Nazir fue terrible. En las Navas, los arqueros musulmanes, principal y temible enemigo de los caballeros, sobre todo por la vulnerabilidad de sus caballos, no podrían actuar debidamente cogidos ellos mismos en medio del tumulto. La carnicería en aquella colina fue tal que después de la batalla, los caballos apenas podían marchar por ella, de tantos cadáveres amontonados y la sangre derramada en el campo de batalla que se tranformaba en un lodazal. El ejército de Al-Nasir se desintegró. Al-Nasir huyó en dirección de Jaén, donde moriría al año siguiente, lo que proporcionó a los cristianos un gran botín de guerra. De este botín se conserva la bandera o pendón de Las Navas en el Monasterio de Las Huelgas en Burgos.

El noventa porciento del ejército musulmán fue masacrado. La mayor parte de las bajas cristianas fueron caballeros de las distintas Órdenes Religiosas/Militares ya que llevaron la mayor parte del peso de la batalla. Entre las bajas cristianas figuran Pedro Gomez de Acebedo, porta estandarte de la Órden de Calatrava; Alfonso Fernandez de Valladares, Comendator de la Órden de Santiago; Gomes Ramires, Maestre de la Órden de los Templarios; Pedro Arias, Maestre de la Órden de Santiago; Ruy Díaz, Maestre de la Órden de Calatrava.