Monarquía española en la época del descubrimiento

Monday, September 19, 2011

La monarquía española en la época del descubrimiento comprendía dos reinos cristianos que se habían unido a través de una unión matrimonial de dos soberanos: el reino de Castilla, bajo el reinado de Isabel I, y el de Aragón, gobernado por Fernando II. A la muerte de Enrique IV de Castilla en 1474 había sido proclamada reina su media hermana Isabel, quien cinco años antes se había casado con el infante de Aragón, Fernando. Éste a la muerte de su padre Juan II en 1479 había heredado la corona de Aragón. Con estos dos monarcas, conocidos como los Reyes Católicos, comienzó uno de los período más fecundo en la historia de España.

Al iniciarse el reinado de Fernando e Isabel, la península Ibérica estaba dividida en cuatro reinos cristianos: Castilla, el más extenso en el centro y noroeste; Aragón, que comprendía Aragón propiamente dicho, Cataluña, Valencia e Islas Baleares; Navarra, encerrada entre Castilla y Aragón entre los Pirineos y el Ebro; y Portugal al oeste. A estos Estados se sumaba también el reino moro de Granada en el extremo sur. Al fusionarse los reinos de Castilla y Aragón en las personas de Isabel y Fernando, se afianzó la unidad nacional española. Pero a pesar de ello, cada uno de los reinos mantuvo sus propias leyes e instituciones. Los documentos oficiales tenían que llevar la firma de ambos reyes, y las monedas sus efigies. Símbolo de este pacto resultaba la frase acuñada en la época: " Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando".

Los Reyes Católicos iniciaron una política enérgetica tendiente a restablecer el orden interno convulsionado por una nobleza feudal poco dispuesta a acatar el centralismo monárquico y a la que, sin embargo, lograron vencer. Algunos castillos fueron arrazados al mismo tiempo que se incorporaron a la Corona los maestrazgos de las órdenes militares que tenían territorios inmensos. Esta eficaz acción tuvo sus frutos, dado que la nobleza se sometió poniéndose al servicio de los intereses de la monarquía. Para a acabar con las bandas de facinerosos que invadían campos y caminos se creó la Santa Hermandad, milicia, que además de perseguir a los malehechores, apoyó a los Reyes contra los nobles.

La obra histórica de esta monarquía bicéfala encarnada por Isabel y Fernando, además de establecer el orden y la pacificación interior, inauguró una política internacional de grandes descubrimientos, conquistas en América, y grandes victorias militares en Europa que harían de España la primera potencia europea. Fue, pues, bajo el gobierno de los Reyes Católicos cuando se crearon las bases de la monarquía absoluta y del imperialismo español de los siglos siguientes. Esta acción se cimentó sobre tres objetivos iniciales: 1) la unidad territorial, la cual fue concretada con la reconquista del reino moro de Granada; 2) la unidad religiosa, mediante la implantación de los Tribunales de la Inquisción para juzgar a los herejes; 3) la expansión del reino, la cual fue realizada en una triple acción: sobre el norte de Africa, prosiguiendo la tarea reconquistadora, sobre Italia, conquistando el reino de Nápoles, y sobre el Atlántico con el descubrimiento de América.