Perfil del Conquistador Español

Tuesday, September 13, 2011

Para realizar la gran epopeya conquistadora, el perfil del conquistador español se diferenciaba netamente de otros soldados europeos de la época. Además hay que recordar, que en el siglo XVI España contaba con las mejores tropas y el ejército más poderoso de Europa. El conquistador español pertenecía a la generación de guerreros que habían adquirido muchísima experiencia bélica, siendo vencedores de los musulmanes luego de ocho siglos de lucha, victoriosos sobre los franceses en las Guerras de Italia y triunfante en la batalla de Lepanto contra los turcos. El conquistador español, típico hombre de su tiempo, con sus defectos y virtudes, buscó en la peligrosa aventura de cada día el botín que lo enriqueciera. Oficial o soldado, sus rasgos personales fueron únicos: con tenacidad implacable y voluntad de acero, era capaz de los mayores sacrificios y de las acciones más brutales. Consideró al nuevo mundo como una alternativa: su idiosincracia estaba preparada para vencer o morir en la empresa.

El conquistador español llegó al suelo americano con un cúmulo de experiencia adquiridas en su patria. Años de lucha interminable contra el invasor musulmán y las campañas militares europeas habían hecho de él una curtida máquina de guerra con un individualismo anárquico, asentado en un casi fánatico culto al valor personal. Por otra parte la difícil situación económica de la Península Ibérica, más la aridez de su suelo, predipuso hacia la emigración. Era natural, entonce, ver en las nuevas y lejanas tierras americanas una posibilidad de riqueza y de ascenso social. Esto explica porqué la mayoría de los conquistadores pertenecían a los estratos bajos de la población española. Muchos provenían de Extremadura y Andalucía, las regiones más áridas y menos desarrolladas de España, aunque luego habrían de sumárseles otros castellanos y aún vascos y leonenses. En alguna medida representante de toda España se hicieron presente en la empresa conquistadora.

El conquistador español aunó además dos condiciones que no pueden ni deben subestimarse: un cristianismo fervoroso, alentado en ocasiones por un verdadero espíritu de cruzada, y un respetuoso concepto de su condición de súbdito de la monarquía. Ambos aspectos conformaban el símbolo de la nacionalidad española de los primeros siglos de la Edad Moderna. El medio geográfico americano y su contacto con los pueblos indígenas contribuyeron a delinear su personalidad. En ese encuentro de dos mundos se pusieron en juego nuevas formas de poder y de vida con la natural secuela de enfrentamientos y violencias.