Convención de Cañuelas y Pacto de Barracas

Saturday, October 29, 2011

Luego de la su derrota en el combate de Puente de Márquez en abril de 1829, infringida por Estanislao López y Juan Manuel de Rosas, Juan Lavalle decidió pactar con este último, persuadido de la influencia de Rosas en la campaña y creyeron contar para tal actitud con el apoyo de los unitarios. De esta manera, en el cuartel general de Rosas en Cañuelas, Lavalle se entrevisto con éste. Lavalle, en representación del gobierno de la ciudad, y el coronel Rosas, en nombre del "pueblo armado de la campaña", firmaron el 24 de junio de 1829 un pacto conocido históricamente con el nombre de Convención de Cañuelas. A través de siete artículos dispusieron el cese de las hostilidades y la inmediata elección de los representantes de la provincia, quienes a su vez deberían designar el nuevo gobernador de Buenos Aires. Por medio de una cláusula secreta, ambos firmantes se comprometían a auspiciar la candidatura de Félix de Álzaga para gobernador, de Vicente López y Manuel García en calidad de ministros; además los diputados serían elegidos en una lista mixta, propuesta por ambos contratantes.

Mientras tanto, ya habían llegado a Buenos Aires las noticias sobre las victorias obtenidas por el general José María Paz en Córdoba; entonces los unitarios, alentados por el éxito, se opusieron al acuerdo con Rosas. De esta manera, las elecciones para renovar la junta de representante se efectuaron en un ambiente de gran agitación, y la lista propiciada en Cañuelas fue desplazada por otra integrada exclusivamente por unitarios. Como resultado, Lavalle declaró ilegal la elección y la anuló.

Cuando la lucha civil parecía reanudarse, Lavalle y Rosas se entrevistaron nuevamente. Esta vez en la quinta de Piñeiro, sobre la margen derecha del río Barracas. El 24 de agosto de 1829 firmaron el llamado Pacto de Barracas por el cual fue designado gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires al general Juan José Viamonte, hombre prestigioso y apolítico, quien debía reunir a la brevedad una Junta de Representante con diputados elegidos por Rosas y Lavalle.

Con la elección de Viamonte se llegó a un gobierno de transición y el mandatario interino diose cuenta que permanecería en el poder hasta que los federales consolidaran militarmente sus posiciones. Los enconos políticos, atizados por la guerra en el interior del país y por el periodismo, eran profundos. Ante el curso de los sucesos, el partido unitario se desmembraba y el general Lavalle, hostilizado por sus mismos partidarios, optó por marchar a Montevideo.