Reformas borbónicas en América y España

Tuesday, October 4, 2011

Al entrar el siglo XVIII, llega al trono de España la dinastía borbónica. Los reyes borbones contaron con eficaces ministros, quienes, identificados con las nuevas corrientes económicas y políticas, realizaron una serie de reformas administrativas y económicas, tanto en España como en América, que iniciaron un período de renacimiento en el entonces deteriorado reino hispánico. Durante el reinado de los borbones, se pone en marcha una nueva división política indiana para agilizar la administración; se incrementó el comercio con América, donde aumentó la producción de materias primas y en España se impulsó la producción industrial; se creó el Virreinato de Nueva Granada (1718) y el Virreinato del Río de La Plata (1776) para agilizar los desórdenes administrativos, como así también la Capitanía General de Venezuela (1773) y la Capitanía General de Chile (1778); y se firma la Real Ordenanza de Intendentes y el Reglamento de Libre Comercio (1778); también hay que destacar la expulsión de los Jesuitas de toda América por Carlos III.

Felipe V (1700-1746) fue el primer borbón quien encaró la total reorganización del reino; tuvo como ministro al cardenal italiano Julio Alberoni quien manejo los asuntos de Estado. Durante su reinado se creó el Despacho Universal de Indias, que era un ministerio cuya expresa función era ocuparse en nombre del rey de todos los asuntos indianos, y el Virreinato de Nueva Granada. Alberoni consolidó la economía española. El desarrollo comercial por su parte se vió favorecido por la supresión de las aduanas internas y el libre transito de mercaderías. Imbuido de las ideas mercantilistas, el cardenal alentó la producción industrial y mejoró los puertos y la flota española. En 1720, Alberoni fue desterrado de España y fue reemplazado en 1724 por José Patiño, enrolado en la misma línea política que Alberoni. En 1724, Felipe V abdicó a favor de su hijo Luis I, quien murió a los pocos meses, razón por la cual asumió nuevamente el gobierno. En este período, debido al Pacto de Familia con Francia, España recupera el reino de las Dos Sicilia, a cuyo frente puso al Infante Carlos.

Fernando VI (1746-1759) fue hijo del anterior monarca; procuró mantener un prudente equilibrio entre Francia e Inglaterra. Fue ésta una época de paz en la cual se destacaron los ministros Marqués de Ensenada y José de Carbajal, quienes ordenaron las finanzas del reino y consolidaron las reservas del tesoro público.

Carlos III (1759-1788) había acumulado una gran experiencia política al frente del gobierno del reino de las Dos Sicilia. El nuevo monarca era partidario de las ideas de la Ilustración. Rodeado de ministros que profesaban el mismo ideario político, encaró importantes reformas en todos los órdenes de la administración pública, tanto en España como en América. Cuando asumió el trono, Carlos llevó con él algunos colaboradores italiano, como Grimaldi y el Marqués de Esquilache. Sin embargo éstos fueron destituidos debido a la oposición de la nobleza; a partir de entonces sobresalen algunos ministros españoles, como el Conde de Aranda, Floridablanca y Campomanes. En 1767, por iniciativa de Aranda fueron expulsados los Jesuitas tanto de España como de los dominios coloniales. Influido por la escuela fisiocrática, Floridablanca realizó reformas en el sector agrario: dividió grandes extensiones improductivas y las entregó a los agricultores; admás mejoró las vías de comunicación y los servicios de transportes, e incrementó el comercio y la administración colonial. En este aspecto se aplicó el régimen de intendencias y se creó el Virreinato del Río de La Plata. La acción de Campomanes también fue muy positiva: liberalizó el comercio interior y disolvió las corporaciones que frenaban el crecimiento industrial en España; se fundaron sociedades económicas, llamadas Amigos del País, que incrementaron el progreso de las manufacturas.

Durante los 29 años del reinado de Carlos III España experimentó un alto grado de desarrollo económico y cultural. Sin embargo, la muerte del soberano en 1788, cuando Europa estaba a punto de asistir al estallido de la Revolución Francesa, inicia un nuevo período de decadencia. Su hijo Carlos IV (1788-1808) fue incapaz de sobrellevar con éxito los resultados de esa crisis.