Regio Patronato Indiano

Wednesday, October 26, 2011

Se denomina regio patronato indiano al derecho exclusivo del rey para proponer y presentar las personas para los oficios eclesiásticos y otras dignidades y prebendas destinadas a la administración del culto católico en Hispanoamérica. Mediante el pleno ejercicio del derecho del patronato, los Reyes Católicos se aseguraron, tanto en la Penísula como en sus dominios de ultramar, la administración sobre la Iglesia Católica. El derecho fue reconocido expresamente por la Bula Papal del 16 de noviembre de 1501 (Eximia Devotionis), expedida por el Papa Alejandro VI y confirmada por otra resulución papal dictada por Julio II el 8 de junio de 1508.

Por la primera, el Pontífice cedió a los Reyes Católicos el derecho de percibir el diezmo para el mantenimiento de la Iglesia y la evangelización de los indios; y por la segunda, los monarcas eran reconocidos como patronos de todas las iglesias del Nuevo Mundo. De ella surgió también la facultad de nombrar a todos los eclesiásticos. La Corona se reservaba además los siguientes derechos: 1) eregir nueva diócesis y cambiar los límites de las ya existentes; 2) percibir las rentas de los beneficios vacantes; 3) autorizar la erección de nuevas iglesias o monasterios y la deposición de eclesiásticos por sus superiores; 4) además, todas las Bulas Papales y cualesquiera otras comunicaciones emanadas de la Santa Sede, destinadas a la Iglesia de España y América, debían, para poder ser publicadas y entrar en vigor, contar con el pase o autorización del Consejo de Indias, organismo que se reservaba así mismo el derecho de revisarlas, y en caso de no estar de acuerdo, parcial o totalmente, de devolverlas a su lugar de origen, lo cual incluía su rechazo.

De este modo, ningún clérigo podía pasar a Indias sin la correspondiente autorización real, y las altas dignidades de la Iglesia, como obispos y arzobispos, resultaban de una terna elevada al Pontífice por le Consejo de Indias. Bajo la dinastía de los Borbones y como consecuencia de las nuevas ideas liberales, surgió entre los juristas españoles una doctrina nueva: el patronato y la sumisión de la Iglesia al Estado no derivaban de una concesión de la Santa Sede, sino que era la resultante de un derecho inherente a la soberanía de los reyes. Esta doctrina, mantenida en España, fue invocada por algunos de los jóvenes Estados emancipados, entre ellos la Argentina, que se reseraban el derecho de patronato sobre la Iglesia Católica dentro de sus territorios.