Cristianización de los indios en América

Sunday, November 6, 2011

En el siglo XVI, siglo de la Conquista, fue también el de la más intensa labor de cristianización o evangelización. En esta época se destaca la acción cumplida por abnegados misioneros, que se acercaron a los indígenas aprendiendo su idioma para comprenderlos mejor y, en muchas oportunidades, para defenderlos de las arbitrariedades de los conquistadores. En los primeros tiempos la incorporación de religiosos a la hueste indiana era realizada por los organizadores de empresa, pero posteriormente la Corona, en virtud del derecho de patronato, controló y reglamentó el envio de misioneros. El Estado español se encargó de velar para que en América la doctrina y disciplina eclesiásticas se cumplieran de acuerdo con las normas fijadas por el Consejo de Indias. Tales normas regularizaban la enseñanza y predicación del Evangelio entre los indios y ordenaban su atención espiritual.

La labor evangélica se tradujo esencialmente en la difusión de los valores religiosos cristianos y, por añadidura, produjo un mejor concocimiento del indígena. La acción misionera no fue fácil. En los primeros tiempos, la conversión de los indígenas fue superficial, pues supervivieron algunas de sus antiguas creencias, arraigadas supersticiones y fetichismos. Pero, a pesar de todo, con el paso del tiempo la religión católica ganó a los indígenas que se adhirieron fervorosamente al cristianismo.

Transcurrido el momento inicial de la Conquista, los misioneros continuaron su labor y se establecieron aun donde los conquistadores no tenían interés en llegar. En esas tierras fronterizas entraron en contacto con los indígenas y su labor, además de precaria, era siempre peligrosa. En virtud del regio patronato indiano, el Estado español ejerció una gran autoridad sobre la Iglesia, la cual, en un principio, no estaba preparada para una acción misional tan extraordinaria como la exigida por los descubrimientos. No obstante, la Corona extrajo de la Iglesia las fuerzas para la expansión del cristianismo en ultramar. Monjes de órdenes mendicantes (franciscanos primero, dominicanos después) tomaron sobre sí la tarea inicial de la conquista espiritual, sumándose luego frailes agustinos y mercedarios.

A partir de 1566, el Consejo de Indias incluyó a la Compñía de Jesús (jesuitas) en la nómina de las órdenes admitidas en América. Paulatinamente su influencia fue aumentando y fundaron sus casas y colegios en las principales ciudades. Según los datos recogidos por el Consejo de Indias, hasta 1598, año en que muere Felipe II, el número de misioneros que partieron hacia América fue el siguiente: 2.200 franciscanos; 1.670 dominicos; 470 agustinos; 300 mercedarios; y 300 jesuitas.