La Inquisición española

Thursday, November 10, 2011

La Inquisición, también conocida como el Tribunal del Santo Oficio, fue un tribunal mixto (eclesiástico y civil) destinado a castigar la herejía y que funcionó por primera vez en Sevilla en 1480. La Inquisición fue implantada por los Reyes Católicos, previa autorización del Papa Sixto IV. En 1485, se estableció otra sede inquisitora en Aragón. Se aplicó contra los judios, moriscos (moros que habían fingido convertirse) y cristianos que habían renegado de la Fe católica. Estando bajo el control directo de Isabel I y Fernando de Aragón, en marzo de 1492, los Reyes Católicos obligaron a los judíos a convertirse o a salir de España. Unos cien mil abandonaron la península rumbo a Oriente, especialmente Salónica y Constantinopla.

Un inquisidor general supervisaba y controlaba las actividades de la Inquisición española. El primer inquisidor general fue Tomás de Torquemada, un fraile dominico y confesor de Isabel I. La Inquisición vigiló la vida de cada individuo en España con una minuciosidad rara vez igualada con anterioridad al siglo XX. Cualquier persona mayor de 12 años (en el caso de las niñas) o de 14 (en el caso de los niños) era considerada completamente responsable por la Inquisición. Los herejes (cualquier persona que no comulgara con las ideas católicas) y los conversos (que se convertían en católicos para evitar la persecución) fueron sus principales objetivos, pero todo aquel que osara hablar en contra de la Inquisición era considerado sospechoso. Para evitar la propagación de las herejías, Torquemada, al igual que se hacía en toda Europa, promovió la quema de literatura no católica.